Final abierto, por Rogelio Dalmaroni





Dos buenas noticias para Pedro

Dejó de fumigar apenas comenzó, porque sintió un fuerte dolor de cabeza; no era la primera vez. Caminó a su casa con la visión borrosa.

Tomó mucha agua y se acostó, no podía mantenerse en pie.

Al rato, quiso levantarse para terminar la fumigación y darle de comer a los chanchos, pero no pudo. Respiraba cada vez con más dificultad.

Le pareció escuchar una camioneta.

Sintió una fuerte opresión en el pecho.

Recordó que María había sentido lo mismo antes de morir.

Tuvo convulsiones y vomitó. Entró en coma.

El ingeniero golpeó la puerta. Dejó el veneno en la galería y se fue a la plantación a buscar a Pedro. Quería darle dos buenas noticias: el aumento en el precio del tabaco y la beca escolar de la empresa para su hijo.


El lector

Luego de unos meses y con algunos cuentos, ilegibles de tan corregidos, la idea de que no tenía sentido continuar escribiendo se volvía más recurrente y agobiante.

Fui perdiendo paulatinamente el entusiasmo.

En otoño comencé a sentir una levedad creciente.

Me fui transformando en un papel, con mis cuentos de mierda.

Me arrugué más y más…me hice un bollo…y caí en el cesto.

En el basural, un cartonero abrió el papel, leyó los cuentos y se emocionó.


Los sueños de Shi Huang

- Soñé que te encontrabas con el aristócrata Siang Yu -le dijo el emperador Shi Huang a la emperatriz.

Como Shi Huang creía que sus sueños eran premonitorios, por ser señales del cielo, le ordenó a su ministro Li Se que la mataran, por traición, en la madrugada.

Señor -le dijo Li Se- usted soñó hace un tiempo que los campesinos se insurreccionaban al enterarse que la emperatriz sería ajusticiada.

El emperador, aunque no logró recordar ese sueño, decidió suspender la ejecución. Prefirió la traición de la emperatriz a tener una rebelión en el imperio.

Li Se y la emperatriz ocultaron su romance hasta la muerte repentina de Shi Huang, pocos días después.

Rutina

Se levantó el domingo media hora más tarde que el resto de la semana, preparó el desayuno, le dio de comer a los gatos y a la perra, recogió el diario en el buzón, se sentó debajo del limonero a leer: primero el pronóstico del tiempo, después el horóscopo, luego el obituario para ver si había conocidos.

“Ricardo Iribarne falleció el 12 de enero de 1948.Será enterrado hoy a las 16 hs.”

-No sabía que había otro Iribarne…- pensó.

Buscó en la guía telefónica y no encontró su apellido. Llamó a la funeraria y le confirmaron que estaban velando a Ricardo Iribarne; pidió entonces para hablar con algún familiar; cuando escuchó la voz llorosa de su hija prefirió no responder.

Sacó del placar el traje de hilo blanco del casamiento y lo puso sobre la cama.

Volvió al limonero y siguió leyendo el diario, a las 12 almorzó, luego durmió la siesta hasta las 15 y 30, se dio un baño y acompañó el traslado de sus restos al cementerio.



Prejuicio

El dinosaurio, a pesar de haberse hecho famoso por la literatura, no consigue que sus microficciones se publiquen, porque las editoriales no conciben textículos en un dinosaurio.

Sin embargo, le abren todas las puertas a la hormiga, que finalmente se decidió a escribir pequeñeces.



Millones

Millones de personas van y vienen, se escuchan autos, gritos, puertas que se abren y se cierran, aviones, voces de niños, edificios en construcción, una bella voz de mujer.

El hombre está sentado en el living.

Nadie llama a su puerta.



Cómo vendí mi libro en un santiamén

“Buenos días, señoras y señores, les ruego un minutito de su preciada atención, estoy ofreciendo un juego de sábanas 100 % algodón, por el increíble precio de setenta pesos, pero, como si esto fuera poco, también se llevan una mini agenda con tapa de cuero, pero eso no es todo, lo más increíble, es que también se llevan por los $70 un libro de minicuentos, de un reconocido escritor, traducido a varios idiomas. Esto no es un sueño, aprovechen esta increíble oferta. Muchas gracias y les ruego me disculpen la molestia”

Tomaba unos diez colectivos por día. En una semana los vendí a todos. 





Rogelio Dalmaroni


Nació en 1953, vive en Misiones,Argentina.
Publicó microficciones y poemas breves en Final Abierto (2014.

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