«La partida», de Franz Kafka

Lilian Elphick

 La Partida

Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada ni escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó:
-¿Adónde va el patrón?
-No lo sé -le dije- simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.
-¿Así que usted conoce su meta? -preguntó.
-Sí -repliqué- te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta.


Der Aufbruch


Ich befahl mein Pferd aus dem Stall zu holen. Der Diener verstand mich nicht. Ich ging selbst in den Stall, sattelte mein Pferd und bestieg es. In der Ferne hörte ich eine Trompete blasen. Ich fragte ihn, was das bedeutete. Er wußte nichts und hatte nichts gehört. Beim Tore hielt er mich auf und fragte: “Wohin reitet der Herr?” “Ich weiß es nicht”, sagte ich, “nur weg von hier, nur weg von hier. Immerfort weg von hier, nur so kann ich mein Ziel erreichen.” “Du kennst also dein Ziel?”, fragte er. “Ja”, antwortete ich, “ich sagte es doch. Weg von hier – das ist mein Ziel.”
 
Foto: Lilian Elphick. Praga, 2013.
 

1 comentario:

  1. Nuestro destino podría estar cifrado en nuestras fotos de infancia. Walter Benjamin lo sabía. Y lo supo respecto de Kafka. El sello de la ausencia, como lo expresa tan bien este relato. Un niño sitiado por un decorado abrumador. "Anywhere out of the world". La meta de un verdadero artista: fuera de aquí.

    ResponderEliminar

No se aceptan comentaristas anónimos.