La narradora inefable y otras breverías


"Soledad", foto de Pedro Álvarez Sánchez
 
LA NARRADORA INEFABLE

Me contaste que vivías dentro de una historia. Que todos los días, con la primera luz, te contabas a ti misma una historia para sobrevivir. Te cobijabas en ella, con la seguridad de que nadie podía entrar. Siempre me llamó la atención el hecho de que en esas historias, tú eras la narradora y la oyente, la que cuenta y la que escucha, la que escribe y la que lee. Sólo tú sabes ahora dónde están escondidas las fábulas, cuando despegas los labios y las enuncias con palabras inaudibles. Me dices que así, siendo tú la autora, la narradora y y el público, tomas posesión del contorno y de los límites del paisaje interior en que caminas. Para mí, que estoy fuera, es como si quisiera entrar en un teatro sin público, vacío, donde tú recitas un imaginario monólogo que nadie puede oír, pero no puedo entrar. ¡Cuéntame una de esas historias que te cuentas para no sucumbir! ¡Cuéntamela con palabras que yo pueda escuchar! Todas las historias necesitan ser escuchadas por otros, para existir. Siempre he creído que todas las historias tienen el derecho a ser habitadas por la multitud, pero a lo mejor tú también tienes derecho a mentirte.

(INANIDAD)

(Hoy no pasó nada. Pero nada de nada. Es terrible constatar la existencia de días absolutamente planos, inocuos, anodinos, insustanciales. Ya sé que Paul Lafargue defendía el derecho a la pereza, y que Virgilio decía que era un don de los dioses y creo que hasta Bertrand Russel escribió un elogio a la holganza y todos aquellos poetas fumadores de opio, amigos de Samuel Taylor Coleridge, comidos por la artrosis, defendían la inanidad de los días. Pero no. No me gusta estar sentado aquí mientras el mundo se va al carajo. Así que pongo este día entre paréntesis y me olvido de que existió).

ESTRATEGIA DE RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS (i)

Tengo un amigo que cuando las cosas se empiezan a poner mal, se despide de la familia, se encasqueta el impermeable, mete unas cuantas latas de sardinas en una cartera, un par de botellas de whisky, se sienta en la nevera, cierra por dentro y tira la llave por el desagüe.

 
Foto: Juan Yanes
 
TOMANDO EL TÉ CON CHUANG TZU

De vez en cuando me permiten asistir a la ceremonia del té. En cuanto se oye el tintineo de las tacitas de porcelana, el aire deja de mover las tiernas hojas del bambú y los pétalos de la flor del cerezo, los pájaros suspenden momentáneamente el vuelo y se quedan quietos en el aire. Chuang Tzu, imperturbable, se quita con sumo cuidado sus alas de mariposa para que todo transcurra en la más absoluta quietud.

SUEÑOS HÚMEDOS

Tomo mucha agua durante la noche porque tengo sueños que me vienen a beber. Son sueños tornadizos, nunca se sacian por completo y vuelven una y otra vez. Los oigo chapotear en algún lugar del mundo, por lo que sospecho que no solamente beben sino que también se bañan, o se ponen a remojo o juegan. Luego se alejan con una pinta lamentable, choreando agua por todas partes. Entonces miro el vaso de agua que tengo sobre la mesilla y me digo, no puede ser.

LA PARED

Estaban de pie contra la pared. La gente hablaba a su alrededor y parecía no verlos, pero ellos estaban allí y no se movían ni hablaban sino que miraban la pared. La pared era blanca y muy alta. Ellos estaban vestidos con una especie de camisón, tenían la piel oscura. Estuvieron contra la pared toda la noche, hasta que no aguantaron más y empezaron a caer al suelo uno detrás de otro. Aparecieron entonces unos camilleros y se los llevaron. Tienen debajo de la lengua una concha minúscula, como si fuera un óbolo, dijo uno de los camilleros.

Al rato, trajeron a otros y los colocaron de pie, contra la pared.

***

---Juan Yanes--- (Tenerife, España,1947)
 
Juan Yanes
Fui profesor de primaria durante quince años y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna, durante veintitrés. Mis cuentos han aparecido fundamentalmente en dos blogs, Máquina de coser palabras y El oscuro borde de la luz. En este último combino textos y fotos sacadas por mí. También han aparecido en la página de Letras de Chile por gentileza de Lilian Elphick; en La nave de los locos de Fernando Valls; en el blog Il sogno del minotauro de Stefano Valente, traducidos por él al italiano; en Químicamente impuro, de Sergio Gaut vel Hartman; y en el blog de Gemma Pellicer, Sueños en la memoria, entre otros. También tengo varios cuentos publicados en la revista Litoral (nº254); en Trama y Texturas (nº8); y en la revista norteamericana Confluencia, de la Universidad del Norte de Colorado. Tengo, asimismo, cuentos en varias antologías: La alquimia del agua (Ed. Consulcom) y Alquimia de la tierra (Universidad de Huelva), ambos de Santiago Aguaded et al.; Minitextos para sonreír, Minitextos de amor y lujuria, y Minitextos comprometidos, publicados por Ed. Idea y editados por Elena Morales. Finalmente, el servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna me publicó, Bestiario lector, librito del que se imprimieron cinco mil ejemplares que se repartieron gratuitamente entre el alumnado de la universidad el Día del Libro del año 2004.

Blog: Máquina de coser palabras
 
 
Nota al pie: Juan Yanes compiló la antología de híperbreves Cuentos de amor y desamor. Fue publicada en Letras de Chile en 2013 y hasta el día de hoy es una de las noticias más leídas, con 39.433 impactos. 
L.E.

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