Poemas breves de Victoria Bender

Robert & Shana Parkeharrison


El lugar

A ese lugar siempre viene un hombre.

Ese lugar oscuro, vacío, profundo, tumultuoso, áspero, triste, inconstante.

Siempre un hombre viene a ese lugar insano, estridente, imperioso, solemne, oceánico.

Un lugar frondoso, deshumanizado, hondo, eterno.

Cada tanto, viene un hombre

y detiene por un momento esa tempestad.


El tiempo

Hablaba del viento, hablaba de un cuento, hablaba de un tiempo

Hablaba de amor.

Hablaba del lirio, hablaba de un libro, hablaba de un niño

Hablaba de amor.

Hablaba del alba, hablaba del agua, hablaba del aura

Hablaba de amor.

Hablaba de besos, hablaba de excesos, hablaba de presos

Hablaba de amor.

Hablaba de encantos, hablaba de espantos, hablaba buscando

Hablaba de amor.

Hablaba de un día, hablaba y reía, hablaba la vida

Hablaba de amor.


Ella

La escucho llorar.

Su llanto es la yaga de mi cuerpo,

De mi voz.

No lo merece, nadie lo merece.

Los valores ya no están, no se vale.

Mamá no vale, no vale porque ella no es un bien.

Mamá no puede, la corrompen,

la oxidan, la ensucian.

Y se la escucha llorar,

Y en sus lágrimas palpitan tres generaciones.

Se fue

Nada es imprescindible, dijo y se fue

Sospecho que aún recuerda ese instante.

¿Qué me queda a mí? Su ausencia.

Pero como solo en la nada crecen jazmines, acepté.

Solté.

Volé.

Triunfé.

Ahora sí, me dije, puedes poblarte.



El mar


Llévala al mar, le susurraban al oído.

Llévala al mar, aunque te pida ir al rio.

Llévala al mar, ella sabrá cómo.

Llévala al mar, con lo puesto.

Llévala al mar, sin supuestos.

Llévala al mar, con sus cosas.

Llévala al mar, y sus botas.

Llévala al mar, ella sabrá cuándo.

Pero llévala al mar,

Y saldrá volando.



El aroma


Permítete ser el aroma a madera de los tiempos que vendrán.

Permítete ser el aroma a madera de los tiempos.

Permítete ser el aroma a madera.

Permítete ser el aroma.

Permítete ser.

Permítete.


Detente



Detente.

No sigas.

No hables.

No mires, no busques, no sientas.

No mientas, no enfades, no empieces.

No rías, no muestres, no encojas.

No gastes, no insultes, no dudes.

No pienses, no llores, no digas.

No avises, no corras, no alertes.

Detente,

No sigas.

No vayas.


Niñez

Que no te miren con ojos de amantes,

Que siempre te encuentre la luna y el sol.

Que puedas dejar de sentir esa pena,

Que corra en tus venas la luz del amor.

Que nada detenga tu andar de guerrera,

Que nadie te diga el tren que tomar.

Que el cielo proteja tu alma de niña,

Que nunca se acabe el placer de jugar.


Esta vida



¿Y si en esta vida nacemos juntos?

¿Si en esta vida volvemos antes?

¿Si en esta vida somos amantes?

¿Si en esta vida no vas errante?

¿Y si en esta vida nos conocemos?

¿Si en esta vida nos detenemos?

¿Si en esta vida no hay más guerras?

¿Si en esta vida pisás la tierra?

Si en esta vida me das la mano,

en esta vida nos perdonamos


Volver

La luna, la luna y la flor,

La luna, la luna y su olor.

La luna, la luna y la fe.

La luna, la luna y café.



La luna, la luna y lo vi.

La luna, la luna y lo amé.

La luna, la luna y me fui,

La luna, la luna y tardé.



La luna, la luna y nació.

La luna, la luna y creció.

La luna, la luna y mentí.

La luna, la luna y habló.



La luna, la luna y me odió.

La luna, la luna y partió.

La luna, la luna y recé,

La luna, sin luna, volvió.

*

Victoria Bender

Licenciada en Psicología y Profesora de Psicología.

Egresada en 2013 en la Universidad Nacional de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Actualmente trabaja en un centro de salud perteneciente al municipio de la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, donde realiza tratamientos psicológicos a niños, adolescentes y adultos. Trabaja también en consultorio privado. 
 
 

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