Alejandro Barrón: "A manera de epílogo"

Raymond Depardon

Bierce
Aún se le puede ver vagando por los desiertos del norte. Ambrose Bierce no sabe que ha muerto en el paredón, no se ha visto el boquete que tiene donde debería de ir su corazón. A él sólo le interesa seguir en la bola, sin preguntarse por qué después de tanto tiempo sus compañeros de armas es que no han envejecido.

En la comandancia
Me llevaron a la comandancia. Me sentaron y me abofetearon. Me dijeron, me gritaron, manotearon, sermonearon; se rascaron la oreja, me rondaron, me lamieron la cara, me mordisquearon el tobillo, sacaron la lengua y tiraron litros de baba.
Tomé una vara y la lancé muy lejos.
Se fueron tras ella, ladrando de alegría.

Vampira
Ella no te supo querer, -me dice su madre, del otro lado del auricular. Pero confía en mí, que yo sí sabré... -repone con su voz más dulce y suplicante.

La H
es la cama de un enano mudo…
y
solitario.

La vecina del 604
es tan pero tan gorda... que me haré su amante.
Y así llevaré a cabo uno de los más grandes sueños de mi vida: convertirme en marinero.
Navegaré sus carnes y domaré el Kraken que guarda entre sus piernas.

A manera de epílogo
Hoy no habrá historia de terror para antes de dormir, niños... Lo lamento, estoy un poco cansado...
Y diciendo esto, empalideció, se quedó rígido, se pudrió, se hinchó, reventó, se cubrió de gusanos, quedó en los huesos, los huesos se fragmentaron, se hicieron polvo y el viento dispersó todo eso por debajo de la puerta.
¡Qué mamón! -exclamaron los niños al unísono.

***
Alejandro Barrón (Tepic, México, 1987). Ha publicado el libro de cuentos Pinche Malena (Morvoz, 2016) y las plaquettes Patrañas (NadaEdiciones, 2014), Desquiciados (NadaEdiciones, 2016) y Mozalbetes (NadaEdiciones/BUCARELI, 2017). Desde 2010 reside en la Ciudad de México. 


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