Microrrelatos de Rodolfo Luna

Anna Earwen, vía Juan Yanes

La Pasión
La joven y linda reportera viajó a Jerusalén enviada por un canal de videos musicales. Ante la cámara, en plena Vía Dolorosa compartió al mundo su profunda emoción. Conteniendo justificadas lágrimas admitió que apenas podía creer el encontrarse allí, justo por donde alguna vez había pasado Mel Gibson.

Certeza
¿Creé usted en la reencarnación?
Definitivamente no. No en esta vida.

Un políglota
Quienes escucharon sus discursos en tan diversas lenguas reconocen que en cada una supo expresar con fidelidad su estulticia.

Sin duda
Me preguntó por qué insisto en calzar siempre huaraches y lucir, incluso en fastuosas celebraciones de la alta sociedad, un modesto morral. Mi respuesta fue contundente: quiero dejar a todo el mundo en claro, sin asomo de duda,  que nada me importa lo que piensen de mí.

El cuidado del templo
“Nuestro cuerpo es templo vivo del Espíritu Santo, por eso debemos cuidarlo y respetarlo.”
Dijo la catequista, después encendió otro cigarro.

Curación por exceso
Su amnesia se agravó al punto de olvidar que la padecía, entonces lo recordó todo.

Escuchar
Jorge estaba tan entusiasmado convenciéndome de la importancia de escuchar al otro, que me fue imposible expresarle mi total acuerdo.

***

Rodolfo Luna

Originario de Xicotepec de Juárez, Puebla. Su trabajo ha sido publicado en revistas como Pasto Verde, Tierra Adentro y la Antología Virtual de Minificción Mexicana. Poemas suyos fueron incluidos en la Antología de Cuento y Poesía  de la Escuela de Escritores Sogem-Puebla. Participó en la antología Puebla Directo, editada por el Instituto Municipal de Arte y Cultura. Es autor de la serie de cuentos Hallarás tus días. Obtuvo el primer lugar en el concurso de cuento Mujeres en Vida organizado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. 


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