Microrrelatos de Fernando Sánchez Clelo


 
Harold Feinstein -"Man in the mirror", 1964.
Agonía
La nariz y los oídos sangraron oscuridad. Sus sienes ardieron recorridas por descargas cósmicas. Los ojos se hincharon como una nebulosa, hasta que su cerebro estalló por un Big Bang. Así terminó la agonía de Dios. Al día siguiente, se hizo la luz.

Desértico
Al verla arrojarse al agua del oasis, corrió lentamente por la arena.
—Espera, es un espejismo —le gritó inútilmente. Con un gesto de horror, ella se evaporó junto con las palmeras.

Jauría
Para Mónica
De vez en cuando suelto un gruñido profundo, seco, grave, para demostrar mi furia. Soy sólo un lobo más en la jauría. Todos son lobos que ladran, gruñen, babean, caminan ensanchando el pecho. Amenazamos con los colmillos agudos y erizamos el lomo: o mordemos o nos muerden. Por la tarde, jadeando, llego a mi cueva y ella sale a recibirme, hermosa, imponente. Entonces me quito la piel de lobo y vuelvo a ser la oveja de cada noche, para que ella me devore lentamente.

Tardanza
Y arrepentido de su sentencia por la perezosa construcción del arca, sólo mandó el diluvio para castigar a Noé.

Crimen perfecto
A David Pedraza
Furtivamente, después de matarla, Hugo Duarte salió de la casa. Nadie conocía sus motivos, nadir sabe que estuvo allí, nadie sospechará de él… nadie. De pronto palidece al recordar la frase “no hay crimen perfecto”, levanta decidido su revólver y apunta al lector.

Deleite
Desnudo, al filo del mar azul, el costeño se excita con el golpeteo del oleaje en sus piernas huesudas, como si fuesen caricias. Gime con el cosquilleo que la espuma le aviva en el pecho. Su lengua se torna salada, como si estuviera saboreando unos senos marinos. Y después de hundirse bajo una ola que lo revuelca incesablemente, derrama su semen en el vaivén acuático. Recostado en la playa, sonríe complacido. Y la mar, sintiéndose ultrajada, retumba furiosa contra el rompeolas.    

Hebra
Penélope teje, teje y teje hasta que se le acaba el ovillo. Casualmente encuentra una hebra de hilo y comienza otra vez.
Perdido en un laberinto distante, Teseo se pregunta dónde dejó el hilo de Ariadna.

***
Fernando Sánchez Clelo (México, 1974), editor y escritor. Ha publicado los libros: No es nada vivir (2005), Jauría (2007), Cuentomancia (2008), No se acaban las calles (2011), Ficciones a contrapunto (2012) y Un reflejo en la penumbra (2016).
Es coantólogo, junto con José Manuel Ortiz, de Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve (2013), y con Agustín Monsreal, de Vamos al circo. Minificción hispanoamericana (2016). También es antólogo de los libros Ráfaga imaginaria. Minificción en Puebla (2014), El origen perdurable. Reunión de historias maternales (2017) y Cortocircuito. Fusiones en la minificción (2017).
Muestras de su obra se encuentran en diversas antologías nacionales e internacionales, como Ballenas en hormigueros (2014), ¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo (2015), Dispara usted o disparo yo (2017), Historias de camiseta. Antología de microrrelatos de fútbol (2018), entre otras.
Fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla, en la disciplina de Cuento, y ha sido jurado en premios literarios a nivel estatal y nacional. Es colaborador del blog Antología virtual de minificción mexicana, e imparte talleres de creación literaria.
Actualmente, en la Dirección General de Publicaciones de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), coordina la colección Ficción Express, dedicada exclusivamente a la minificción. Es profesor de educación superior y realiza estudios en el Doctorado de Literatura Hispanoamericana.


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