EL ASESINATO
Deje de escribir eso, me grita desde la ventana un hombre de corbata gris. Deje de gritarme usted, que estoy haciendo mi trabajo, le contesto yo, y sigo narrando la historia de un hombre de corbata gris que le pide al escritor, su creador, que no lo mate.
Caperucita estaba exhausta. En los últimos tiempos, y unos siglos después de que Perrault recogiera su historia en su famoso libro, los escritores de microrrelatos no dejaban de hacerla ir y venir a la casa de su abuelita con la cesta de comida. Por tal razón, decidió pedirle a quien ahora la tomaba de personaje le permita descansar, que ya estaba bueno eso de pasear siempre por el mismo bosque, y que mejor contrate el servicio de entrega a domicilio de Rappi, o de cualquier otra empresa, para que envíen por ese medio la bendita canasta y así no la expongan a ella innecesariamente a ser devorada por el lobo solo por añadir un elemento dramático a su historia.
La reconvención de Caperucita hizo saltar una lágrima al escritor hipersensible. El látigo de esas palabras subversivas eran las de un demonio interior agazapado en sus entrañas, y no dejaban de resonar en sus oídos. Decidió, entonces, seleccionar el texto en Word de la rebelión infantil con el cursor y presionar la tecla suprimir.
Rubí admiraba tanto la belleza y el talento de Robinson Prado, un actor de cine famoso y culto, que un día de otoño decidió escribir un microrrelato en el que este se separaba de su esposa, una hermosa joven que ganó el cetro de Miss Universo en el 2012, para casarse con ella, sí, con Rubí; y así cumplió su sueño.
Y el señor decidió poner a prueba a Abraham y le ordenó: «Toma tu único libro, al cual amas y ponlo a mi nombre en el Registro de Propiedad Intelectual». Y Abraham se levantó temprano, tomó su único libro, al cual amaba, y fue a aquel lugar. Entonces, Ángel, un vecino suyo, se le acercó y le dijo: «Abraham, no registres el libro a nombre del señor, puesto que ya se ha comprobado que le temes por cuanto no le rehusaste tu único libro; pero en vista de que te he salvado, regístralo a mi nombre».
Nadie sabía cuál era la verdadera razón de las desgracias continuas que ocurrían en Kuntur Llacta (la caída de un camión de verduras al abismo, la quema del granero de la vecina Gumercinda, la muerte de la vaca del viejo Eustaquio), pero algo sospechaban. Entonces pasó cerca de los vecinos reunidos que discutían sobre el tema una oveja grande, panzona y muy lanuda buscando su cría. Y Juan se levantó, puso la mano sobre la cabeza del rollizo animal y dijo:
—Esta es la madre del cordero.
Y la puso en una celda.
Minificciones del libro «La reprensión de Caperucita y otros microrrelatos», 2025.
***
Marco Antonio Román Encinas (Lima, Perú, 1975). Escritor, educador y corrector de estilo. Bachiller de Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Licenciado en Educación por la Universidad Alas Peruanas, y Magíster y Doctor en Educación por la Universidad César Vallejo. Principales distinciones: primer puesto en el III Certamen Literario de Microrrelatos «Valores Humanos» 2017 (Letras Como Espada, Toledo, España). Y premio Estímulos Económicos para la Cultura 2018 (Ministerio de Cultura del Perú) por «La Niña de los Cuentos Narrados en Verso» (2020, 2. a ed. 2022). Autor, además, de «Cómo escribir reseñas de libros» (2019), «Apuntes para un buen uso del español» (2021), «La reprensión de Caperucita y otros microrrelatos» (2025) (disponibles en Amazon), y el cuento infantil «El mejor regalo del mundo» (2026), disponible en la editorial peruana Ameleer.

