LISTA DE SELECCIONADOS/AS «MINIATURAS DEL CORAZÓN»

 

Erika Kuhn

 

SELECCIONADOS/AS PARA INTEGRAR LA ANTOLOGÍA DE MINIFICCIONES «MINIATURAS DEL CORAZÓN» 2026

 

 

REVISTA BREVILLA. MINIFICCIÓN AL X MAYOR.

 

 

María Sofía Abarca

Mariángeles Abelli Bonardi

Lilian Aguilar de Andreutti

Roberto Aguilar

Jesús Alcañiz

Pilar Alejos Martínez

María Belén Alemán

Esther Andradi

Damián Jerónimo Andreñuk

Raúl Aragoneses

Cecilia Aravena

Francisco Araya Pizarro

Alicia Arce

Denise Armitano

Sergio Astorga

Ana Baeza

Karla Barajas

Paqui Barbero Las Heras

Juan Adrián Bargán

Silvia Barredo

Sandra Barrera Andrada

María Antonieta Barrientos

María de los Ángeles Barrios G. (Mangata Selenofóbica)

Diego Basulto

Márcia Batista Ramos

Alberto Benito Fernández

Carmen Berjano

Sandra Bianchi

Sergio Borao Llop

David Cabarcas Salas

Sylvette Cabrera Nieves

Adriana M. Cafferata

Teresa Cal Baudot

Damaris Calderón Campos

Marylena Cambarieri

Nélida Cañas

Jesús Eligio Castellanos Estupiñán

Guillermo A. Castillo Ruiz

David Castro Ríos

Rubén Cerdá Berenguer

Graciela Chávez

Lilian H. Cheruse

Ana Clavel

Sara Coca

Marcelo Coccino

Eduardo Contreras Villablanca

Amalia Caridad Cordero Martínez

Luis Correa-Díaz

Marcos Fabián Cortez González

Gino Curiel Rondini

Patricia Dagatti.

Elisa de Armas.

Daniel De Santis

Paola De La Jara Valdez

José Manuel Dorrego Sáenz

Luciano Doti

Liliana Susana Doyle

Edgardo Ariel Epherra

Agustina Ernst Saravia

Cristopher Josué Escamilla Arrieta

Hernando Escobar V.

Lorena Escudero

Raquel Milagro Espinosa

Yesid Espinosa Zapata

Jorge Etcheverry A.

Francisco Fajardo

Ángel Manuel Felicísimo

Yolanda Fernández B.

Guillermo Flores Guevara

Miguelángel Flores

Zulma Fraga

Daniel Frini

Raúl Garcés R.

Daniel García Torres

María Maite García Díaz

Rubén García G.

Eliah Germani

Rosa Gómez de Villa

Clara Gonorowsky

Rosa Amelia González Baeza

Virginia González Dorta

María Gorodentseva

Mercedes Guanchez

Olivia Guarneros

Orlando Guevara

Julia Guzmán

Raquel Guzmán

Karla I. Herrera

Luisa Hurtado

Maritza Iriarte

Arnaldo Jiménez

Santiago Jiménez de Ory

Victoria Katri

Mario César Lamique

Olga Cristina Laudani

Marti Lelis

Mauricio León Guzmán

Silvina Lérida

Rodolfo Lobo Molas

Elisa Logan

Gloria de la Soledad López Perera

María Elena Lorenzin

Raquel Lozano

Romeo Lucchi

Magdalena Noemí Maldonado

Melina Marino

Ana María Martinengo

Vanessa Martínez Emma

Josefina Martos Peregrín

Ariel Meller

Marisa Mena

Alexei Mendoza Moreno

Ana María Montalva C.

Israel Montalvo

Camilo Montecinos G.

Iris Montero Muñoz

Chris Morales

Fabiola Morales Gasca

Patricia Morales Betancourt

Yansey Morales Marín

Omar Moreno

Diego Muñoz Valenzuela

Jorge Muñoz Gallardo

Carmen Nani

Patricia Nasello

Ildiko Nassr

Laura Nicastro

Stergios Ntertsas

Mara Núñez

Omar Ochi

Lucía Oliván Santaliestra

Joao Ordaz

Scarlette Orozco López

Jorge Ortiz

Andrés Osses

Zarela Pacheco A.

Bibiana Paesani

Anayibe Paipilla Ríos

Konstantinos Paleologos

Martín Paris

Gabriel Pérez Martínez

Ruth Pérez Aguirre

Javier Perucho

Alex Pes Casado

María del Carmen Pilán

Constanza Piwonka Santo

Estela Porta

Graciela Poveda

Lina Preciado Cano

María Isabel Quintana

Jorge Quispe-Correa

Farah Rahib

Eléxter Ramírez Flores

Ronnie Ramírez García

Aurora Rapún Mombiela

Ilich Rauda

Nanim Rekacz

Nelson Reyes Molina

Mariela Ríos Ruiz-Tagle

Anita María Riquelme Suazo

Patricia Rivas Morales

Federico Rizzo Sebben

Adriana Azucena Rodríguez

Nana Rodríguez Romero

Ernesto Rojas

Patricia Rojas de Leunda 

Marco Antonio Román Encinas

Aleyda Romero E.

Plácido Romero

Omar Rosa González

Silvia Rózsa

Silvina Rufino

Carlos Saavedra

Leidy Salas Obando

Carlos Enrique Saldívar

Álvaro Sánchez Schwartz

Claudia Sánchez

Angélica Santa Olaya

Norah Scarpa Filsinger

Carmen Serrano Bruno

Audberto Trinidad Solís

Carina Sosa

Florentino Sotelo Alaniz

Eliana Soza Martínez

Fiona Taler

Melanie Taylor Herrera

Roger Texier

Carmen Tocay Gómez

Luis C. Torrico

Luz Marina Vergara Carrasco

Manuela Vicente Fernández

Gabriela Vilchez

Claudia Villafañe Correa

Natividad Villar Martínez

Juan Yanes

Verónica Yazi

Norma Yurié Ordóñez

Alejandro Zapata Espinosa

Marcos Zocaro

José Zurita

 

ILUSTRADORES/AS

 

Gino Curiel Rondini

Mariángeles Abelli Bonardi

Concha Algaba Calderón

Boris Roncero Blázquez

Pablo Rapún Mombiela

Sonia Alé

Claudia Villafañe Correa

Jorge Etcheverry A.

Omar Moreno

Aleyda Romero E.

 

 

 

Sergio Astorga

 

«MINIATURAS DEL CORAZÓN», ANTOLOGÍA DE MINIFICCIONES


 

   MINIATURAS DEL CORAZÓN 2026

 

CONVOCATORIA

 

*Objetivo: Creación de la antología digital, de título Miniaturas del corazón, de la revista digital Brevilla, que reunirá minificciones que tratarán la temática del amor y el desamor.

 

*Título de la Antología: Miniaturas del corazón, nombre aportado por el escritor José Zurita.

 



*La eventual publicación virtual de esta antología no tendrá fines de lucro.

 



CONDICIONES DE ENVÍO


1.- Una (1) minificción (narrativa)por persona mayor de 18 años, escrito en español, de 250 palabras como máximo; datos biográficos, en no más de 6 líneas.

NO SE ACEPTARÁN TEXTOS ESCRITOS MEDIANTE IA.

También, se aceptarán ilustraciones (máx. 1). La ilustración y/o texto pueden ser inéditos o publicados (Incluir datos editoriales).

*No se aceptarán fotografías*.


2.- El envío será vía correo electrónico a revistabrevilla@gmail.com .  Adjuntar textos y breve bio en un solo documento word (no se aceptará el formato PDF). No incluir fotos. El nombre del archivo debe indicar nombre de autor/a.

 

En el caso de las ilustraciones, el envío debe ser en formato jpg o png, alta resolución. El nombre del formato debe indicar nombre de autor/a.

 

Idealmente, enviar texto en Garamond 14, espaciado 1.0, márgenes justificados.Título del texto y nombre de autor/a en negrita.



3.- En el asunto del mensaje, indicar: «Miniaturas del corazón»/Brevilla/ Nombre autor/a”.


4.-No se aceptarán textos pegados en el cuerpo del mail.
 

5.- Los textos/ilustraciones serán evaluados por el comité editorial de Revista Brevilla: Lilian Elphick,Sergio Astorga y Camilo Montecinos G.


6.- El envío vía mail equivaldrá a la autorización de publicación digital de los textos o ilustraciones.


7.- El plazo para el envío de textos comienza el 15 de diciembre de 2025 y vencerá impostergablemente el día 15 de marzo de 2026.

 

8.- No se aceptarán, en ninguna circunstancia, textos racistas, que inciten al odio y la violencia, homófobos, sexistas, etc. Tampoco se aceptarán textos que no cumplan con la temática descrita arriba.

 

9.- El incumplimiento de cualquiera de estas formalidades equivale a la descalificación automática.

 

10.- Consultas: Lilian Elphick: lilian.elphick@gmail.com

 

***

 

Brevilla, revista digital de minificción, pretende compilar no sólo microrrelatos, sino otros géneros literarios, ya sean aforismos, haikús, prosa poética brevísima, verso breve, y expresiones visuales, como ilustraciones, comics y fotografía.

 


© Brevilla es una idea original de Lilian Elphick y su nombre proviene de Godzilla, antiguo monstruo japonés.

MELANIE TAYLOR HERRERA: «SIETE HERMANAS»

 

Freepik

 

1.La Buena

Eran siete hermanas que vivían en una casa en la colina que la gente denominó la casa del mal. Las siete hermanas se dedicaban a una vida criminal y escandalosa. Asesinatos, robos armados, extorsión y fraude eran parte del menú semanal de aquellas mujeres. Su vida hogareña era violenta, con continuas peleas entre ellas, cambios de alianzas según el crimen y la ganancia. Las francachelas y orgías no faltaban, amantes compartidos y acribillados en un acceso de rabia o aburrimiento. La menor de las hermanas, llamada Bonaire, empezó a cuestionar el porqué de esta vida sin sentido y tan llena de sangre. Una voz en su cabeza le decía que debía terminar con todo, incluso si requiriese terminar con su propia vida. Una madrugada, sin mucha ceremonia, cuando todas dormían una borrachera, las despachó al otro mundo, con excepción de la hermana fea a quien no encontró en ninguna parte. Miró desesperada los cinco cuerpos y estaba a punto de colgarse de un árbol cuando la voz de su cabeza le dijo que se dirigiera al pueblo a terminar su purga, porque ahí también había gente mala, porque esa era su tarea, porque ella era la buena.

 

2.La mala

El forajido se dirigió al pueblo fantasma con su botín. El pueblo estaba totalmente a oscuras, en absoluto silencio. Sabía que los agentes de la ley no pisarían ese terreno por nada del mundo. Al final de la calle principal una mujer menuda de hermoso y pálido rostro esperaba. Paró su caballo junto a ella. Le dijo que lo llevaría a una casa donde podía comer y beber. La subió a su caballo. Ella le fue contando una historia de siete hermanas que solían vivir en esos lares, aterrorizando al pueblo, y que un día la menor mató a sus hermanas e hizo desaparecer al pueblo. Luego le contó que la hermana mayor era la más hermosa, con una piel como su nombre, Azucena. Una piel blanca como la porcelana, unos dulces ojos verdes y una voz muy melodiosa que ocultaba toda la crueldad de su corazón. El caballo paró frente una casona derruida. Azucena abrió la puerta de la casona que ahora resonaba con el ruido de risotadas, disparos y palabrotas. Lo miró expectante. Días después encontraron el caballo perdido en el bosque junto con el botín.

 

3.La fea

Desde que tuvo uso de razón, Gretel, había sido llamada mula, estúpida, idiota y fea. Sus seis hermanas se dedicaban a una vida de vicio y violencia y a ella le tocaba mantener la casona, lavar, cocinar, limpiar el vómito de las borracheras y la mierda del baño. Cuando notó que su hermana menor estaba perdiendo la razón empezó a dormir bajo la cama, lo que le salvó la vida aquella madrugada donde Bonaire despachó al resto e hizo desaparecer al pueblo entero. Logró huir, asentarse en otro pueblo y consiguió un marido bastante decente que la había hecho madre. Una tarde, mientras escuchaban a una cuentacuentos en la plaza, se apareció el hijo del herrero del pueblo aniquilado. El hombre la miraba intensamente como tratando de rescatar algo de su memoria. Entendió que aquí había que actuar con rapidez y esa misma noche lo ahogó con una almohada mientras dormía. Le sorprendió no sentir ningún remordimiento.  Se hizo la señal de la cruz y le pidió a Dios fuerza para utilizar estos métodos solo si era absolutamente necesario.

 

4.El juicio final

Llamaron el caso el juicio de Salomón. La hermana mayor, Azucena, hizo el rol del rey. Las gemelas se habían encariñado con un muchacho del pueblo algo simplón. El tal Simón nunca supo que había estado con ambas hermanas hasta el día del juicio, donde amarrado a una silla en medio de la sala de la casona, rodeado de un mujerío que chillaba, protestaba y vitoreaba le dio por mearse. Una de las gemelas le guiñaba el ojo derecho y la otra el izquierdo. Azucena decía que mejor partirlo por la mitad. Simón ahora entendía su suplicio: estaba nada más y nada menos que en la casa del mal, la casa de las siete criminales que atosigaban a su pueblo. Simón lloraba. En medio del griterío se oyó un disparo y la cabeza de Simón cayó sobre su pecho. En el silencio repentino todas buscaron el origen del cañonazo y todos los ojos se posaron en la Fea. “Yo hago la limpieza. Ya se meó, ya lloró, si lo parten habrá sangre y si no habrá mierda, no jodan”. La justicia había sido servida.

 

5.Chica

Era la más pequeña de tamaño más no la más joven. De las siete hermanas la más joven era Bonaire, ella era la que seguía a Azucena, la mayor. De todos los actos criminales el suyo era la estafa y la extorsión. Le dejaba el asesinato a Azucena, los homicidios sin sentido a las gemelas y el robo a Bonaire. La Fea era una sirvienta y a la Grande le gustaba el fuego. Lo de Chica era la carta incriminatoria, la venta del terreno con títulos falsos, pedir donativos para huérfanos inexistentes, soplar al oído correcto el veneno exacto para luego esperar el pago. Sus padres desaparecieron de sus vidas cuando eran muy pequeñas. O al menos eso creían. Chica nunca les contó que una vez los vio en otro pueblo. Los recordaba perfectamente. Parecían una pareja feliz y adinerada. Siete niñas. Hace siete años dejaron a siete niñas a su suerte y así esta sería su suerte. Chica le dio siete certeras puñaladas a la pareja, se quedó con la mirada perdida en el horizonte y marchó de vuelta a casa.

 

6.Grande

Su tamaño fácilmente sobrepasaba el de los hombres del pueblo. Pero para los del pueblo era la menos amenazadora de las siete hermanas. Siete hermanas dedicadas al crimen que vivían en una casona decrépita en las afueras del pueblo. A la Grande, cuando estaba de buenas, le gustaba bajar al pueblo a jugar con los niños, hacer pulsos con los hombres, ayudar al herrero, cargarle pesados tablones al carpintero y tomar toneladas de cerveza. Cuando estaba de malas, podía quemar el pueblo o algún pueblo aledaño. El día de la purga, cuando la hermana menor mató a las otras y aniquiló al pueblo, la Gorda, desangrándose, se arrastró por el camino para avisar a los del pueblo de la inminente desgracia. Donde murió floreció un hermoso arbusto de rojas flores que aún en la noche parecen brillar. Según la leyenda intenta advertir a los viajeros que no se detengan en esos parajes perdidos de la mano de Dios.

 

7. Siete Hermanas

En un pueblo en la sierra había una casa donde vivían siete hermanas sin padres quienes se convirtieron en criminales y aterrorizaron toda la región. No había poblado a la redonda donde no hubiesen escuchado de estas siete mujeres dedicadas a robar, ultrajar, asesinar, incendiar, estafar y golpear a quien les pareciese. La casa del mal era escena de borracheras, violentas muertes e inacabables peleas. La mayor era Azucena, blanca y hermosa como la flor; le seguía la Chica, estafadora con cara de niña inocente; luego venía la Gorda, de corazón de oro, pero con tendencias piromaníacas; las gemelas, indistinguibles una de otra, eran las más terroríficas y más erráticas asesinas de la provincia; la Fea había sido la sirvienta de la casa y la más joven era Bonaire, quien en un rapto mató a sus hermanas, destruyó el pueblo y acabó con su propia vida.  Soy una cuentacuentos de pelo blanco. En algún pueblo costero he visto a la Fea. Aquel día donde fui la muerte, una explosión me hizo volar por los aires, me deformó y quedé amnésica por años. El golpe me hizo otra. Me hizo un fantasma que va narrando lo que alguna vez fue.

 

Minificciones del libro Siete Hermanas de la Colección Ysacabuche, Editorial La Chifurnia, Honduras, 2023.

 

 

***

Melanie Taylor Herrera (Panamá,1972). Artista panameña que se expresa a través de la música y la escritura. Como músico toca el violín (@melanietaylorpty) y como escritora ha obtenido diversos reconocimientos en los géneros de cuento y poesía. Para leer algo de su producción pueden ir a su blog Cuentos al Garete.

 


 

ALICIA ARCE ALGABA: «LA OSCURIDAD QUE NOS UNE»

Freepik

  


LA OSCURIDAD QUE NOS UNE


Como cada mañana, se incorporó del desvencijado camastro que en las noches velaba sus pesadillas.

Cada vez eran más feroces los sueños que asediaban su mente, instalándolo en una realidad fantasmagórica, de la cual le era casi imposible huir.

Se dirigió, aún tembloroso, a tomar algo de aire, pero le faltaba el aliento y a su alrededor todo se había tornado oscuro.
Intentó gritar, más no obtuvo respuesta.

Buscó infructuosamente una salida. El terror se apoderó de él.
Fue entonces cuando, a lo lejos, pudo oir las palabras de su madre: "fue un hijo maravilloso, siempre vivirá en nuestros corazones". 

 

 

TU MEJOR VERSIÓN


Te reinsertan en unos grandes almacenes, pretendiendo que esta nueva versión tuya, se parezca mínimamente a aquella que los niños pedían insistentemente a los Reyes durante la Navidad de 1984.

Intentan recrearte en un modelo actualizado y optimizado con funciones distintas y una voz infantil que surge de tus entrañas al presionar un botón. Atrás quedaron los días en los que la fantasía de los pequeños guionizaba tus movimientos.

Ahora sólo resta permanecer inmóvil entre estanterías esperando que alguien te lleve a casa o que llegue la próxima navidad... 

 

 

EL ÚLTIMO REFUGIO


Los ojos tristes de la pequeña prisionera, escudriñaban cada rincón desalmado del lúgubre cuartucho lleno de inmundicia. Esos ojos que antaño recorrieron plazas y campos de trigo, callejuelas asfaltadas, parques infantiles y cortijos, en busca de tesoros escondidos, hoy se apagan lentamente mientras un mínimo halo de vida los mantiene abiertos. Es únicamente en el mundo onírico, donde su alma halla parte de la libertad perdida. Allí vuelve a recordar los huertos, los pozos y su limonero favorito, donde dormitaba las tardes de agosto. Por unas horas, vuelve a ser una gata feliz ronroneando en el regazo de su dueña. 

 

 

CARRERA HACIA EL ABISMO 

 

Esa mañana, Andrés, viajaba con la seguridad de los que se saben vencedores antes de participar. Despertó mucho antes de que sonara su viejo reloj a pilas, regalo de su difunto abuelo, el cual conservaba con fervor. Se incorporó de un salto,apresurado y se embarcó en un viaje sin retorno. Debía verla en aquella carrera, con sus esbeltas piernas golpeando delicadamente el pavimento. Había reproducido la escena minuciosamente en su mente una y mil veces, imaginando que la alcanzaba a mitad del recorrido, en La Calle Mérida. Entonces, él fingía una sonrisa un tanto desmesurada y ella, al verlo, lo miraba con aquellos ojos castaños, que un día habían brillado intensamente por él. Sin embargo, Andrés había ganado. Al cruzar la meta, se lanzó al abismo que tanto lo había atormentado, para observarla una vez más, muy de cerca y cerrar el ciclo inconcluso de su existencia.

 

 

TINTA Y MEMORIA



El poema que él nunca terminó, quedó atrapado en la última hoja de su cuaderno. Era,en realidad, un poema de despedida de la mujer que más había amado desde el instante en que sus ojos vieron la luz:su madre. La tinta se diluía lentamente bajo la lluvia de aquel 18 de agosto. El agua y sus propias lágrimas deshicieron pausadamente lo escrito, en un intento de desdibujar su tristeza. El papel quedó esperando un último verso, que nunca llegó. Federico García Lorca fue silenciado por la guerra pero su voz quedó resonando en el eco de la eternidad. 

 

 

***

Alicia Arce Algaba

 

Soy una apasionada de la narrativa breve y la poesía, me encanta inventar historias que capturen la complejidad del comportamiento humano. Desde muy pequeña, la escritura ha sido mi pasión, y siempre he encontrado en ella una forma de expresar mis pensamientos y emociones. Cuando no estoy escribiendo, me gusta leer, explorar nuevas ciudades y escuchar música. También soy cantante profesional, y la música es una gran fuente de inspiración para mi escritura. La psicología y la filosofía me apasionan, y de hecho, comencé a estudiar la carrera de psicología porque me fascina entender la mente humana y la forma en que nos relacionamos con el mundo. La escritura es mi forma de entender la vida  y conectarme con otras personas. He participado en algunos proyectos literarios, como el concurso de "Relatos en Cadena" de Cadena SER, y estoy trabajando en un poemario inédito y en nuevos proyectos de microrrelatos que espero ver publicados pronto.

 

 

 


 



LOURDES DÍAZ: «ABSENTA»

 

Edward Hopper

LA BOLA DE CRISTAL

 

A veces, la soledad entra en mi casa cuando tú estás. Me despierto temprano, cuando el sol está saliendo y, como en un cuadro de Hopper, me siento entre las sábanas dejando que los rayos de sol me llenen de luz; mientras tú duermes. Sentir la soledad a tu lado me gusta. Dice la wikipedia que la soledad es un estado de aislamiento en el cual el individuo se encuentra solo, sin acompañamiento de una persona. Pero no es así cuando estoy contigo. A tu lado me invaden las ganas de un recogimiento acompañado. Una soledad íntima y deseada. Y entonces, en medio de nuestro silencio, me entran unas ganas terribles de aprender el idioma de los ángeles, la lengua oculta del enoquiano, ahí en mi lámpara de la mesilla, que es muy redonda y parece una bola de cristal.

 

 

LAS FLORES

 

La señora Daisy se ha hecho mayor pero las flores las sigue comprando ella. A su edad, cuando ya parece que todo está hecho, el silencio es su nueva ocupación así que una de sus aficiones favoritas es sentarse a no esperar nada. Cada sábado a las cinco de la tarde con puntualidad de Big Ben recibe la llamada de su vecina Dorothy para tomar el té, y la señora Daisy cada sábado a las cinco de la tarde con paciencia cabalística le dice que lo siente mucho pero que tiene una cita con sus tulipanes frescos y el señor Hopper, que se esfuerza en leer sin lentes su libro sobre antiguos globos aerostáticos engalanado en su traje y botines para la ocasión, que todo libro merece un respeto. El aburrimiento de su vecina Dorothy hace que nunca desista en su llamada porque piensa que la señora Daisy se ha vuelto rara. Por eso, cada sábado lo intenta, para cotillear como una forma de supervivencia. Mientras, la señora Daisy vive el mundo en colores con elegante sencillez.

 

 

LA SEÑORITA FLANEUR

 

La viajera residente se sube al primer tren que llega y con su mirada prismática se sienta enfrente de la señorita Flaneur. La observa furtivamente porque sabe que no es una mujer recién salida de un cuadro de Hopper sino de la cama de su amante, un bibliotecario de provincias felizmente casado.
Por supuesto que la señorita Flaneur vuelve a la residencia de señoritas donde no hace otra cosa que pasearse por las bibliotecas de todas las redes comarcales y claro ya se sabe a dónde llevan los libros. Hay ciertos recuerdos que se gozan más que el hecho en sí por eso deduce que la señorita Flaneur ahora cierra los ojos para entregarse a un sueño todavía más placentero que el rato que acaba de pasar entre sábanas. Qué placer pensar que, después de una cariñosa dosis de láudano, ese bibliotecario insensato entenderá que se ha acabado para siempre. Está claro que a la señorita Flaneur no le gusta ser la segunda. La viajera residente sonríe y apunta en su libreta: hoy registro que otras vidas flotan en este tren. Después, cierra los ojos. 

 

 

UNA BUFANDA CASUAL

 

—Querido, que maté a un hombre es evidente. Aunque lo hice por casualidad. Como Meursault de Camus, el sol me cegó y pum. Disparo certero. A veces cuando voy conduciendo y una voz me dice que cierre los ojos mientras agarro el volante y entonces los cierro como por casualidad como para matarme por casualidad. La muerte preside mi vida. De manera obsesiva cada día pienso en ella. Y muchas veces pienso que moriré de la manera más ridícula. Subida a una moto con una bufanda kilométrica que se va enredando poco a poco en la rueda de atrás hasta dejarme sin aire. Tanta lucha para terminar mi vida con este epitafio: Se la llevó una bufanda casual. Sin embargo, este tipo de muerte tiene algo de glamuroso. ¿Sabes que una actriz de los años 50 la palmó así? Envuelta en un largo chal de seda… Ay, Edward, —suspira—¿Otra copa?

—Cariño, me encantaría pero me vas a tener que disculpar. Me temo que mañana saldré de viaje por un largo tiempo.

 

EL MOTEL Y LA PISCINA

 

Llegó la Semana Santa y la viajera residente sabiendo que de Santa lo que Santa Teresa, agarró su auto rectangular de enorme radio plateada en sonido mono para llegar aparatosamente al Inn & Suites visible en una de las carreteras secundarias de la vieja ruta 66, que estaba vacío por vacaciones. Visto que todo el personal, excepto uno, se fue a ver el verde del campo y el azul del mar, y previsto que ella ya estaba cansada de la redundancia de los planes perfectos, decidió entregarse de lleno al oxímoron y eligió asfalto y agua.

Su plan era previsible: del motel a la piscina y de la piscina al motel. Máximo ahorro de energía y al traste los tantos de miles de pasos diarios que todo el mundo dice hacer.

También se aseguró de que en la habitación tuviera al menos un fijo, Henry Miller o Jack Kerouac. Cualquiera o ambos. Para cambios de humor por tramos, más que suficiente. De todo el resto, se ocupaba el único miembro del personal que allí se quedó. En el Inn & Suites la contemplación estaba servida en bandeja de plástico. Es evidente que este año la viajera residente quisiera repetir.

 

ABSENTA

 

Cuando la señora Flannery entendió que había nacido para limpiar, ideó una técnica para pasar el resto de su vida limpiando: una cucharadita de absenta le daba la fuerza interior precisa para poner la casa patas arriba mientras nada se movía de su sitio. Un superpoder para mantener la armonía familiar que era solo suyo, su secreto. Mientras limpiaba, cantaba, siempre cantaba: limpiando espero, la muerte que más quiero. Un domingo de 1952, la señora Flannery se vistió por última vez su traje de rosas preferido. Duplicó su dosis de absenta, usó conmovida por última vez su aspiradora y en silencio se quedó con dos finalistas: Madame Bovary o Sylvia Plath. Optó por una muerte casera. El señor O´Connor, no la encontró hasta que necesitó su vermut del mediodía.

 

 

LA VIDA ESTÁ EN OTRO LUGAR

 

Situada en el andén, la viajera residente enfocó con sus prismáticos la ventana de un metro nocturno para ver en primer plano a Gigi Riff, a la que, como un tótem, toda la Residencia de Señoritas estaba buscando desde el día anterior. Gigi estaba muy aburrida del aburrimiento diario, así que cuando dio con la palabra contubernio leyendo una novela infame de manera furtiva, decidió escaparse y cohabitar la noche del viernes con un trompetista que le dijo ser Miles Davis. Después de eso, Gigi Riff cogió el metro sin destino y se pasó toda la noche sentada de parada en parada sintiéndose incapaz de bajarse de ese vagón que la había llevado a otra vida. Mientras la observaba con sus anteojos, la viajera residente no podía parar de pensar que a veces la vida está en otro lugar muy lejos de la tuya. Entonces supo que Gigi Riff, la descarriada, nunca volvería.

 

***

 

Lourdes Díaz

 

Nací en el norte de España, en Galicia, una tierra de brujas y niebla. Ahora vivo en Barcelona, una ciudad hermosa y ecléctica que tiene en común con Galicia, el mar.

Mi madre me regaló el vicio de la lectura y ahora de mayor sigo leyendo. Estudié Filología inglesa, fui editora y después fundé la Agencia Literaria Rolling Words. Creo en la cultura como estilo de vida y sin libros me parece que la vida sería un error.

Ig: @rollingwordsld