LAURA NICASTRO: «LA CÁMARA DE LAS TRANSFORMACIONES»

 


ÁRBOL GENEALÓGICO

Desde la Antigüedad, en las grandes crisis siempre se ha enviado al campo de batalla a quienes eran  potencialmente más peligrosos para el orden establecido: los mejores, los fuertes, los innovadores, los jóvenes. 

A cambio, tuvieron el privilegio de transformarse en paladines pues sólo los testigos pusilánimes dieron cuenta de sus hazañas y de sus muertes.

Nosotros no descendemos de aquellos héroes: su vida se cortó demasiado pronto.

Somos la simiente de los testigos.

 

EL ERROR DE ANTONIO

 

Desde su quiosco en el andén central de la estación Tribunales, Antonio la veía pasar cada mañana y todas las tardes. Durante el día soñaba con ella. Durante la noche, también. Era una diosa inalcanzable y él quería tenerla cerca para siempre.

Una noche, vio un afiche: “Amarres fuertes para el amor”, y un número de teléfono. ¿Resultaría?

Resultó.

Unos cuantos años después, Antonio y su alcanzada diosa siguen unidos por el éxito, el hastío y un solo objetivo: encontrar el número telefónico de la hechicera para deshacer los efectivos amarres obtenidos.

 

LA CÁMARA DE LAS TRANSFORMACIONES

En la intimidad del privado de damas, la oficinista cambia sus zapatos de calle por los de baile. Ajusta la pulsera que subraya el tobillo fino, observa los tacos altísimos, revisa la raya oscura de las medias creada para marcar la perfección de una pantorrilla.

Quizás el segmento de un lejano gen recesivo repita en ella los gestos de su antepasada, la mítica princesa del cuento. No lo sabrá nunca. Tampoco yo. Usted, menos.

Pero hoy la oficinista devenida bailarina, alcanzará idéntico sino.

El corazón latiéndole en el pecho, saldrá al salón. Será la Otra por tres minutos y Él, que la ha invitado a bailar, el Príncipe. Juntos huirán abrazados a un lugar sin tedio, sin cenizas.

(Los zapatos de oficinista –como la realidad- esperan en el privado de damas.)

 

LO QUE LA BIOLOGÍA IGNORA

Pescador arroja sedal al mar. Anzuelo y lombriz luchadora se hunden en el agua.

Un pez siente las vibraciones; allá va. Abre la boca. Aprisiona el cebo, aprieta las mandíbulas. Un dolor insoportable le horada el paladar. Trata de huir, la tanza lo detiene. Se siente arrastrado. No puede liberarse.

Es alzado, vuela. Su propio peso hace que el anzuelo se hunda más.

Mujer del pescador dice es muy chico, no vale nada. Tiralo de vuelta.

Hombre, entrenado en la obediencia, toma al pez, le quita el anzuelo más o menos brutalmente. Lo arroja bien lejos.

Pez y lombriz, cada uno por su lado, se hunden en las profundidades.

Ni la mujer, ni el hombre, ni el pez ni la lombriz saben que en ese preciso instante se ha generado una nueva especie de peces totalmente vegetarianos.

 

EROTISMO

Se abren impúdicamente. Ofrecen su interior más íntimo a quien esté dispuesto a tomarlo. Atraen con la carnalidad de las formas. Logran danzas voluptuosas bajo la luz solar. Algunas despliegan sensualidad en las tinieblas. Ávidas por recibir el placer de la vida cambian, se expanden obedientes a la orden visceral que las domina. No hay pudor para satisfacer el impulso. Imposible resistirse a su atracción. En algunas, los incautos pagarán con sus vidas sabiendo que valió la alegría.

Quienes estudian estas formas y conductas, no sabrían cómo nombrarlas.

Pero son flores.

Sólo flores.

***

Laura Nicastro nació en Buenos Aires (Argentina) en 1946. Estudió filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de UBA; residió dos años en Alemania. Hasta hoy sus volúmenes publicados son:

 

Antologías de microficciones propias (Buenos Aires, Macedonia Ediciones):

 

e-Nanos, 2010

Caleidoscopio, 2014

Entre Duendes y Pirañas, 2019

Como en botica, 2023.

 

Antologías de cuentos propios:

 

Los ladrones del fuego, Buenos Aires, Corregidor, 1984.

Oyó que los pasos, Buenos Aires, Corregidor, 1987.

Pueblos de arena, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1992.

Libro de los amores clandestinos, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1995.

La tigra, Ed. Nuevo Hacer (GEL), Buenos Aires, 2009.

 

Novelas:

Intangible, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1990.

Jueves para siempre, Buenos Aires, Ed. De los Cuatro Vientos, 2005.

Tango Brujo, Buenos Aires, Ed. Macedonia, Buenos Aires, 2019.

Integró numerosas antologías junto a colegas de diferentes países.

Sus textos fueron traducidos al inglés, al francés, al húngaro, al griego y al alemán.

Como dramaturga, participó de los ciclos de teatro leído “Cocina de los dramaturgos” y “Humor entre Dúos y Solos” (2013, 2014) en Argentores. Entre 2016 y 2019 se representaron sus obras breves: Mudanza, Los Golpes, Máster en Gualichos y Máster en Gualichos y otras Yerbas.

 


 

MARCO ANTONIO ROMÁN ENCINAS:«LA REPRENSIÓN DE CAPERUCITA»

 


EL ASESINATO

 

Deje de escribir eso, me grita desde la ventana un hombre de corbata gris. Deje de gritarme usted, que estoy haciendo mi trabajo, le contesto yo, y sigo narrando la historia de un hombre de corbata gris que le pide al escritor, su creador, que no lo mate.

 

 

LA REPRENSIÓN DE CAPERUCITA

 

Caperucita estaba exhausta. En los últimos tiempos, y unos siglos después de que Perrault recogiera su historia en su famoso libro, los escritores de microrrelatos no dejaban de hacerla ir y venir a la casa de su abuelita con la cesta de comida. Por tal razón, decidió pedirle a quien ahora la tomaba de personaje le permita descansar, que ya estaba bueno eso de pasear siempre por el mismo bosque, y que mejor contrate el servicio de entrega a domicilio de Rappi, o de cualquier otra empresa, para que envíen por ese medio la bendita canasta y así no la expongan a ella innecesariamente a ser devorada por el lobo solo por añadir un elemento dramático a su historia.

La reconvención de Caperucita hizo saltar una lágrima al escritor hipersensible. El látigo de esas palabras subversivas eran las de un demonio interior agazapado en sus entrañas, y no dejaban de resonar en sus oídos. Decidió, entonces, seleccionar el texto en Word de la rebelión infantil con el cursor y presionar la tecla suprimir. 

 

 

EL SUEÑO CUMPLIDO

 

Rubí admiraba tanto la belleza y el talento de Robinson Prado, un actor de cine famoso y culto, que un día de otoño decidió escribir un microrrelato en el que este se separaba de su esposa, una hermosa joven que ganó el cetro de Miss Universo en el 2012, para casarse con ella, sí, con Rubí; y así cumplió su sueño. 

 

 

EL SACRIFICIO DE ABRAHAM

 

Y el señor decidió poner a prueba a Abraham y le ordenó: «Toma tu único libro, al cual amas y ponlo a mi nombre en el Registro de Propiedad Intelectual». Y Abraham se levantó temprano, tomó su único libro, al cual amaba, y fue a aquel lugar. Entonces, Ángel, un vecino suyo, se le acercó y le dijo: «Abraham, no registres el libro a nombre del señor, puesto que ya se ha comprobado que le temes por cuanto no le rehusaste tu único libro; pero en vista de que te he salvado, regístralo a mi nombre».

 

 

LA MADRE DEL CORDERO

 

Nadie sabía cuál era la verdadera razón de las desgracias continuas que ocurrían en Kuntur Llacta (la caída de un camión de verduras al abismo, la quema del granero de la vecina Gumercinda, la muerte de la vaca del viejo Eustaquio), pero algo sospechaban. Entonces pasó cerca de los vecinos reunidos que discutían sobre el tema una oveja grande, panzona y muy lanuda buscando su cría. Y Juan se levantó, puso la mano sobre la cabeza del rollizo animal y dijo:

—Esta es la madre del cordero. 

Y la puso en una celda. 

 

 

 

Minificciones del libro «La reprensión de Caperucita y otros microrrelatos», 2025.

 

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Marco Antonio Román Encinas (Lima, Perú, 1975). Escritor, educador y corrector de estilo. Bachiller de Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Licenciado en Educación por la Universidad Alas Peruanas, y Magíster y Doctor en Educación por la Universidad César Vallejo. Principales distinciones: primer puesto en el III Certamen Literario de Microrrelatos «Valores Humanos» 2017 (Letras Como Espada, Toledo, España). Y premio Estímulos Económicos para la Cultura 2018 (Ministerio de Cultura del Perú) por «La Niña de los Cuentos Narrados en Verso» (2020, 2. a ed. 2022). Autor, además, de «Cómo escribir reseñas de libros» (2019), «Apuntes para un buen uso del español» (2021), «La reprensión de Caperucita y otros microrrelatos» (2025) (disponibles en Amazon), y el cuento infantil «El mejor regalo del mundo» (2026), disponible en la editorial peruana Ameleer.

 

 


 

GABRIEL BANI: «SEGUNDOS Y... VERDE»


 

 

El Concepto

Historias mínimas que transcurren íntegramente durante la luz roja de un semáforo en las esquinas de Mar del Plata. El inicio es el pisotón al freno; el final, la llegada implacable de la luz verde que obliga a avanzar, huyendo o rompiendo las conexiones fugaces.

 

LA RECONOCIDA

Lugar: Av. Colón y Tucumán. Tiempo restante: 45 segundos.

Él la ve por el espejo retrovisor. Un auto gris opaco, tres lugares atrás. Es ella; el mismo mechón rebelde sobre el ojo derecho mientras busca algo en la guantera. Durante tres años, ese gesto fue su despertador. Él siente la urgencia de bajarse, de correr sobre el asfalto caliente y golpear el vidrio, pero el segundero peatonal parpadea con crueldad. Ella levanta la vista, lo mira a través de dos parabrisas y un espejo, y no hay rastro de reconocimiento. Solo el bostezo de quien espera que la vida avance. El verde llega. El auto gris dobla a la izquierda y desaparece. Él sigue derecho, masticando un silencio que huele a nafta.

 

LA ARMADURA DE CAL

Lugar: Av. Independencia y Quintana. Tiempo restante: 35 segundos.

Ella viaja en un auto francés blanco, impecable. El semáforo en rojo es su tregua. El espejo retrovisor baja y el mundo exterior se apaga. No hay vanidad en su gesto, hay una urgencia militar. Con el pulso de quien desactiva una bomba, slides el delineador negro para tapar las huellas de un llanto que todavía le quema la garganta. Se pinta los labios de un rojo furioso, una máscara de guerra para enfrentar la reunión donde van a decidir su despido. El amarillo parpadea. Ella guarda el labial con un golpe seco, sube el espejo y clava la vista en el frente. El primer bocinazo de atrás le da la señal de salida. Acelera hacia el desastre con la cara perfecta.

 

EL ÁNGULO MUERTO

Lugar: Av. Juan B. Justo y Jara. Tiempo restante: 40 segundos.

Él bosteza, con el peso del lunes hundido en las ojeras, esperando que el semáforo le devuelva el movimiento. A su derecha, un auto negro de vidrios polarizados frena con un leve chirrido. Por un defecto en el ángulo del sol, el cristal del acompañante está bajo. Él mira, por puro aburrimiento, y ve el metal: un arma corta, pesada, que otra mano guarda con parsimonia en la guantera. El hombre del arma levanta la vista. Sus ojos se encuentran durante un segundo que dura una eternidad. No hay amenaza explícita, solo el reconocimiento de un testigo involuntario. Él siente que el aire de la cabina se acaba. Disimula. Mira al frente, busca una mancha inexistente en su parabrisas, reza para que el verde llegue. Pero la luz cambia y él no acelera. Pone las balizas y finge que el motor se ha plantado. Solo cuando el auto negro arranca con lentitud de tiburón y se pierde en el horizonte, él vuelve a respirar.

 

EL COMPROMISO CLANDESTINO

Lugar: Bv. Marítimo y Moreno. Tiempo restante: 15 segundos.

Dentro del auto, él abre la cajita. El diamante refleja la luz roja del semáforo como un ojo ensangrentado. Ella no grita, no llora. Se queda mirando la piedra con un terror absoluto. Es el sello de una cárcel que no sabe cómo evitar. "Sí", dice con la voz muerta, mientras afuera el mar rompe contra las rocas. El semáforo se pone en verde. Él acelera, feliz en su ceguera; ella se pone el anillo, sintiendo que el metal le pesa más que una cadena de hierro.

 

EL SALTO DE CABO CORRIENTES

Lugar: Bv. Marítimo y Falucho (Cabo Corrientes). Tiempo restante: 15 segundos.

El auto está detenido en la última línea antes del abismo del mar. El semáforo en rojo brilla contra la niebla cerrada que sube de las rocas como el aliento de un animal dormido. El conductor mira el segundero: quince segundos para el verde. Pero el camino que tiene adelante no va hacia el centro ni hacia el puerto; va directo hacia la curva ciega donde el asfalto se rinde ante los acantilados. Él mira la luz roja, mira la palanca de cambios y, con una calma que le devuelve el control de toda su vida, pone primera y pisa el acelerador a fondo antes de que el verde pueda llegar a darle permiso. El auto rompe la baranda de madera y se lanza al vacío de la niebla, escapando de la ciudad sin esperar que cambie el semáforo.

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Gabriel Bani (Mar del Plata, Argentina). Escritor. Su narrativa trabaja el microrrelato y el realismo urbano, buscando registrar las tensiones ásperas, las treguas invisibles y los instantes de quiebre que se ocultan bajo el asfalto de las esquinas bonaerenses. En paralelo, explora otras vertientes, géneros y formatos de la literatura de ficción. Segundos y... Verde es su serie más reciente de microficciones urbanas.

 

 

 

Gabriel Bani

 



ALEJANDRA BASUALTO:«IMAGINACIÓN»

Cristóbal Ladrón de Guevara

PRÍNCIPE AZUL

 

No desmontes de tu brioso corcel, ni me tomes en tus brazos, ni roces mis labios con tu boca delicada porque, si te miro de frente con mis ojos de bruja verde, y te beso como se debe, y me sueño todo el cuento entre tus sábanas de holanda, mucho me temo que desaparezcas.

 

FATUM

 

Emites todas las señales, pero cuando recojo el guante, de tu corazón se escurre un conejo.

 

INSEGURIDAD

 

Te prefiero. Los amores imposibles son más seguros.

 

PASOS

 

Tal vez es el ruido del mar el que no me deja dormir. Tal vez solo son tus pasos en la nieve, en esta noche, al otro lado del mundo.

 

IMAGINACIÓN

 

Los pájaros no fueron inventados para vivir en jaulas. Es el cazador quien ha perdido la imaginación.

 

Cristóbal Ladrón de Guevara

 

 

 

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Alejandra Basualto(Rancagua, Chile, 1944). Poeta y narradora. Licenciada en Literatura, Universidad de Chile. Estudios de Doctorado en Literatura Latinoamericana, Universidad de Chile. Obra poética: Los ecos del sol, 1970; El agua que me cerca, 1984; Las malamadas, 1993; Altovalsol, 1996; Guayacan and other poems/Guayacán y otros poemas (bilingüe), 1996; Casa de citas,2000; Antología personal (1970-2010), 2010; Cuchillos, 2017; Telarañas y puñales / Cobwebs and daggers, Edición bilingüe, poesía, 2017; Mujer cinco / Woman five, Edición bilingüe, poesía, 2018, entre otros. Cuentos: La mujer de yeso,1988; Territorio Exclusivo,1991; Desacato al bolero,1994; Novela: Invisible, viendo caer la nieve, 2012.Libro inédito de microficción. Traducciones: inglés, francés, italiano, danés, rumano, búlgaro, griego y mapudungun. Ha obtenido diversos premios tanto en poesía como en narrativa a lo largo de su carrera. Dirige talleres literarios hace más de 40 años. 

 

 


 


MANUEL SERRANO: «VOLVER AL MISMO LUGAR»

  


 

IMAGEN

 

Se miró al espejo. Cientos de arrugas le cubrían el rostro. Se quitó las gruesas gafas y, como por arte de magia, sus cansados ojos le devolvieron la imagen de una hermosa niña.

 

VOLVER AL MISMO LUGAR

 

Regresó al recodo del camino que daba al río diez metros más abajo. Recordó a Luisa, su mujer, que se despeñó sin saber cómo mientras estaba con él. Nunca encontraron su cuerpo. Mientras se asomaba al barranco una mano conocida le empujó.

 

CONGRESO DE POESÍA

 

En el descanso de un congreso de poesía, los asistentes salieron a un parque cercano a tomar el sol, comer, beber algo y a hablar. No llevaban ni diez minutos cuando de varias cabezas comenzaron a salir palomas, margaritas, rosas, mariposas, golondrinas, rimas, lunas, amaneceres y crepúsculos… Desde un sauce llorón dos gorriones miraban aquella maravilla multicolor.

 

LA ESTRELLA DE MAR

 

Siete mares lleva la estrella de mar atravesados en pos de la estrella fugaz de la que se enamoró aquella noche.

 

EL AMOR ES ASÍ

 

El cielo se tornó negro. El viento apareció sin saber de dónde. Los relámpagos encendieron a las tinieblas y los truenos hicieron estremecerse la tierra. Todo el pueblo salió corriendo a refugiarse en sus casas. De pronto, las nubes se derramaron dejando caer agua fría a raudales.

Bajo la higuera del patio, Mario y María, empapados, tomados de la mano, se miraban acaramelados:

—Contigo cualquier tormenta es un simple calabobos.

Dos días después los enterraban juntos, como a los amantes de Teruel, tomados de la mano. La pulmonía es así.

 

ALERGIA

 

Llegué muy tarde de trabajar y la encontré dormida. Estaba preciosa, angelical, hermosa. No pude resistirlo, la besé con cariño y salí a buscar flores. Fue un impulso. Cientos y cientos de flores llenaron la estancia. El aroma era dulzón, el colorido espectacular. Un poco después me adormecí. El picotazo de una abeja, que seguro iba en un ramo, me despertó para volverme a dormir para siempre junto a ella. Es lo que tiene ser alérgico.

 

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Manuel Serrano, es maestro retirado y aprendiz de escritor.

Obra publicada: infantil: «Cacol, el caracol viajero» y «Chencho y su bolero». weeblebooks.com, «El pajarito que no sabía volar». EOS Villa; Poesía infantil: «Poemas para los más pequeños». Edt. Laia-Jocó, 2023; Micros: «Curso de macramé», Edt. Lágrimas de Circe, 2022, «Puntada sin hilos» Edt. Brisas del Sur. 2022. «20 micros y un año de Navidad». Edt. Laia-Jocó. 2023. «30 pulsaciones» EOS Villa. 2024. «Poemas, simples poemas» Laia Editorial. 2025. «De nuestra parte para ti» Laia Editora. Compilador. 2026.

 

 

 


 

ANTOLOGÍA DE MINIFICCIONES «MINIATURAS DEL CORAZÓN»

  

Erika Kuhn

 

MINIATURAS DEL CORAZÓN

ANTOLOGÍA DE MINIFICCIONES

REVISTA BREVILLA 2026

 

Un número considerable de escritores/as e ilustradores/as, de al menos 26 países, se atrevieron a dialogar mini historias con el tema más conocido del mundo y, por lo tanto, complejo en la búsqueda de lo no trillado, lo original, lo no visto. Aquí encontrarán todas las flechas de un corazón herido y todos los besos de una boca enamorada. El amor y el desamor se reinterpretan hasta que los destinos se tuercen como una sábana mojada pronta a estrujar a varias manos. Así nació Miniaturas del corazón.

 

La antología está alojada aquí y aquí

 

 

 

Sergio Astorga

 



RICARDO MORENO: «VUELO CORTO»

  


 

Brizna

 

Ya está aquí otra vez la corriente de aire. Irrumpe en la estrechez del último albergue. No es aliento, suspiro ni exhalación. Bajo la losa sin rendijas, los gusanos no susurran. La corriente roza mis labios sellados y ensaya un silbido etéreo.

 

Vuelo corto

 

Si los pájaros te miran extrañados es porque no te vieron volar antes. Ellos te observaban inquietos cuando imitabas sus trinos con tus manos aferradas a la reja del ventanal. Te acompañaron en paseos de jardín hasta que tus lacónicos silbidos los hacían huir. Algunos se posaron sigilosos en la banca del patio donde dormitabas intranquila. Hoy te ven deambular por el balcón prohibido, en silencio, con los brazos extendidos y la mirada extraviada. Saben que buscas volar, y también saben que será un vuelo corto.

 

Hijos de Calendario


Nuestros nombres eran los meses del año, un capricho de nuestro padre. Mamá sufría en silencio el rigor de su marido, la constante paridera y la burla de los vecinos. Enero, Febrero y Marzo eran sanos y dóciles. Abril sufrió el orden rígido, confundido con una niña. Nuestra hermana Mayo parecía un hombrecito raro, y los gemelos Junio y Julio intercambiaban identidades. Yo, Agosto, aprendí a decir «Augusto» cuando preguntaban mi nombre. Septiembre se ahogó al nacer y Octubre sobrevivió solo unos minutos. Diciembre convenció a Noviembre de huir para cambiarse los nombres. Calendario los busca desesperado, mientras mamá oculta su dicha.

 

Mejor inadvertido

 

Tengo que cocinar un poco peor o lo arruinaré todo. El patrón me mira con sospecha y recelo anda averiguando cómo llegué a su cocina. Le dicen que fui raspachín, también mula, que casi me atrapan y por mi familia dejé los viajes. He aprendido rápido el oficio. En solo un mes hice el trabajo de dos con producto de primera. Eso no le gustó al don, la desconfianza es su mayor virtud. Dicen que lo ha salvado de traiciones, enemigos y de la cárcel. «Con él es mejor pasar inadvertido», dijo el oficial de narcóticos cuando me ofreció el trato.

 

El virtuoso

 

El bueno de Juan no aguantó más. Me contó que estaba ahogado en deudas; su mujer lo odiaba por tanta escasez y hasta perdió el afecto de sus amigos. Para los del banco era un mediocre, pronto perdería su trabajo. Era blanco de burlas por débil, torpe e ingenuo. «Ser bueno no alcanza para mucho», dijo con amargura cuando quise animarle con su mejor virtud. Tenía razón: la desesperación no siempre se mitiga con bondad. Un día trabajó algunas horas extras, vació la caja fuerte, y desapareció sin dejar rastro.

 

 

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Ricardo Moreno (Bogotá, Colombia, 1965). Diseñador industrial. Ha publicado el ensayo “Cómo entender el inconformismo social” en El Espectador y el microrrelato “Pi, infinito”. Su obra ha sido seleccionada en antologías como el XI Concurso de Microrrelatos “Pluma, tinta y papel” (España) y En pocas palabras (Elipsis Editores, 2023). Es autor de Lunáticos y otros microrrelatos (autoedición, 2024).