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TEXTOS BREVES DE WALTER BENJAMIN

Derek Fenner

 

Gasolinera

 

La construcción de la vida se halla, en estos momentos, mucho más dominada por hechos que por convicciones. Y por un tipo de hechos que casi nunca, y en ningún lugar, han llegado aún a fundamentar convicciones.

Bajo estas circunstancias, una verdadera actividad literaria no puede pretender desarrollarse dentro del marco reservado a la literatura: esto es más bien la expresión habitual de su infructuosidad. Para ser significativa, la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura; ha de plasmar, a través de octavillas, folletos, artículos de revista y carteles publicitarios, las modestas formas que se corresponden mejor con su influencia en el seno de las comunidades activas que el pretencioso gesto universal del libro. Sólo este lenguaje rápido y directo revela una eficacia operativa adecuada al momento actual. Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca frente a una turbina y la inunda de lubricante. Se echan unas cuantas gotas en roblones y junturas ocultas que es preciso conocer.

 

¡Cuidado con los peldaños!

 

 El trabajo en una buena prosa tiene tres peldaños: uno musical, donde es compuesta; uno arquitectónico, donde es construida, y, por último, uno donde es tejida.

 

Peluquero para señoras quisquillosas

 

 Detener una mañana en sus camas, sin decir nada, a tres mil damas y caballeros del Kurfürstendamm, y tenerlos veinticuatro horas en la cárcel. Distribuir a medianoche, en las celdas, un cuestionario sobre la pena de muerte, pidiendo a sus firmantes que indiquen el tipo de ejecución que, llegado el caso, elegirían a título personal. Quienes hasta entonces solían expresarse «según su leal entender» y sin que nadie se lo pidiera, tendrían que rellenar ese documento bajo estricta vigilancia y «según su leal saber». Antes del amanecer,sagrado desde siempre, pero consagrado en este país al verdugo, se habría esclarecido la cuestión de la pena de muerte.

 

Primeros auxilios

 

 De golpe pude abarcar con la mirada de un barrio totalmente laberíntico, una red de calles que durante años había yo evitado, el día en que un ser  querido se mudó a él. Era como si en su ventana hubieran instalado un reflector que recortara la zona con haces luminosos.

 

Oficina de objetos perdidos

 

 Objetos perdidos

 

 Lo que hace tan incomparable e irrecuperable la primera visión de una aldea o de una ciudad en medio del paisaje es el hecho de que, en ella, la lejanía y la proximidad vibran estrechísimamente unidas. La costumbre aún no ha culminado su labor. No bien empezamos a orientarnos, el paisaje desaparece de golpe como la fachada de una casa cuando entramos en ella. Aún no ha conseguido imponerse gracias a la exploración constante, convertida en costumbre. Una vez que empezamos a orientarnos en algún lugar, aquella imagen primera no podrá reproducirse nunca más.

 

Objetos hallados

 

Esa lontananza azul que no cede a ninguna proximidad ni se diluye a medida que uno se le acerca, que tampoco se extiende prolija y pretenciosa ante quien se aproxima, sino que sólo se yergue frente a él más hermética y amenazadora, es la lontananza pintada de los bastidores. Esto confiere a los decorados teatrales su carácter incomparable.

 

Avisador de incendios

 

La idea de la lucha de clases puede inducir a error. No se trata de una prueba de fuerza en la que se decide la cuestión de quién vence o quién sucumbe, ni de un combate a cuyo término le irá bien al vencedor y mal al vencido. Pensar así es disimular los hechos bajo un tinte romántico. Pues, ya salga vencedora o sucumba en el combate, la burguesía está condenada perecer por las contradicciones internas que, en el curso de su evolución, habrán de resultarle fatales. La pregunta es únicamente si perecerá por sí misma o a manos del proletariado.

Su respuesta decidirá sobre la pervivencia o el final de una evolución cultural de tres milenios. La historia nada sabe de la mala infinitud contenida en la imagen de esos dos luchadores eternamente en pugna. El verdadero político sólo calcula a plazos. Y si la abolición de la burguesía no llega a consumarse antes de un momento casi calculable de la evolución técnica y económica (señalado por la inflación y la guerra química), todo estará perdido. Es preciso cortar la mecha encendida antes de que la chispa llegue a la dinamita. La intervención, el riesgo y el ritmo del político son cuestiones técnicas … no caballerescas.

 

¡Cerrado por obras!

 

 Soñé que me quitaba la vida con un fusil. Cuando salió el disparo, no me desperté, sino que me vi yacer, un rato, como un cadáver. Sólo entonces me desperté.

 

Asistencia técnica

 

 Nada hay más pobre que una verdad expresada tal como se pensó. En un caso así, ponerla por escrito no equivale ni siquiera a una mala fotografía. Además, la verdad (como un niño, como una mujer que no nos ama) se niega a quedarse tranquila y sonreír ante el objetivo de la escritura cuando nosotros nos acomodamos bajo el paño negro. Bruscamente, como de golpe quiere ser arrancada de su ensimismamiento y sobresaltada por alborotos, música o gritos de auxilio. ¿Quién querría contar las señales de alarma con las que está equipado el interior del verdadero escritor? Y «escribir» no significa otra cosa que ponerlas en funcionamiento. Entonces la dulce odalisca pega un salto, agarra lo primero que cae en sus manos en el desorden de su alcoba, nuestra caja craneana, se envuelve en ello, y huye así de nosotros; casi irreconocible, hacia la gente. Pero ¡qué bien constituida ha de estar, y qué salud tan sólida la suya para presentarse entre ellos así, disfrazada, acosada, aunque victoriosa y adorable!

 

La técnica de un crítico en trece tesis

 

I. El crítico es un estratega en el combate literario.

II. Quien no pueda tomar partido, debe callar.

III. El crítico nada tiene que ver con el exégeta de épocas artísticas pasadas.

IV. La crítica debe hablar el lenguaje de los artistas. Pues los conceptos del cénacle son consignas. Y sólo en las consignas resuena el grito de combate.

V. La ‘objetividad’ deberá sacrificarse siempre al espíritu de partido cuando la causa de combate merezca realmente la pena.

VI. La crítica es una cuestión moral. Si Goethe no comprendió a Hölderlin ni a Kleistm ni a Beethoven y Jean Paul, esto no atañe a su comprensión del arte, sino a su moral.

VII. Para el crítico, sus colegas son la instancia suprema. No el público. Y mucho menos la posteridad.

VIII. La posteridad olvida o enaltece. Sólo el crítico juzga en presencia del autor.

IX. Polémica significa destruir un libro citando unas cuantas de sus frases. Cuanto menos se lo haya estudiado, mejor. Sólo quien pueda destruir podrá criticar.

X. La verdadera polémica aborda un libro con la misma ternura con que un caníbal se guisa un lactante.

XI. El entusiasmo artístico le es ajeno al crítico. En sus manos, la obra de arte es el arma blanca en el combate de los espíritus.

XII. El arte del crítico in nuce: acuñar consignas sin traicionar las ideas. Las consignas de una crítica insuficiente malbaratan el pensamiento en aras de la moda.

XIII. El público deberá padecer siempre injusticias y, no obstante, sentirse siempre representado por el crítico.

 

***

En: Walter Benjamin. Dirección única, Madrid: Alfaguara, 1987.

Federico Spoliansky: «Atlántov»


De la bitácora de Federico Spoliansky


¿Cuál es el panorama? Conocer el latido del girasol, cómo responde el corazón del girasol al humor del viento, al humo de un caño de escape. No hablo sobre girasoles, hablo con ellos; el diálogo con los girasoles es el poema lindero. Algunos capataces trompearían, le darían una tunda al girasol que se rehusase a rotar. Que los girasoles sigan el rumbo sin detenerse por entuertos.



No existe mortaja para vela. No existe cementerio ni momento vela. Una vela no recibe pensión ni se jubila, trabaja hasta el no doy más. El lugar para una vela es un zaguán, un oratorio, un estar vecino al kohinoor, una partida de chinchón. ¿Qué profesión puede elegir? “¡Vamos!, ¿de profesión?”. “Vela”. “¿Qué hace?”. “Velo”, responde trans. ¿Cuántos avatares puede resistir? Le exigimos a una vela más que a un percherón.



Qué sol, qué superficie puede albergar al corazón de un alcaucil. Atrapado en un remolino de Aceite, como si disfrutara chupado, como si le hubieran dicho que Aceite, Disney y el Chavo son del mismo palo, el alcaucil muere, no de un síncope.



El agua inquieta mueve aguas.



El cultivo debe volver al vientre, transitarlo una vez más, ser cosecha que se mira, como mira el sol al grano cuando acopiado lo lleva el camión.



La vizcacha va por el monte, deslizándose, deslizándose pegada a la tierra, va soldada, la vizcacha montesa del Sur.


*

Contratatapa de libro Atlántov, por Luisa Valenzuela:

El maestro desafía a su exdiscípulo: “Si tuvieras la plata, ¿te irías de acá al aeropuerto” para volar a Rusia? El exdiscípulo se indigna: “¡Voy a cambiar todas mis contraseñas!”.
A partir de esa extemporánea amenaza o —promesa—, los textos de Federico Spoliansky se suceden rompiendo todas las normas y guiándonos por un camino de desconcierto y encantamiento. Animistas, protoplasmáticos, son tarjetas de invitación a nuevas imaginaciones. A partir del infinitivo del verbo escribir acepta que “solo hay música en el infinitivo ser cantante”. He ahí la búsqueda siguiendo “la tramoya de la duda” en la cual “toda charla parece interconsulta”.
Porque somos aledaños, atlánticos distintos, el cambiador de contraseñas avanza por minimalistas, exaltados mundos. Como marcas de agua.
“Así es en la escritura: hay latitud, longitud. Y hervor”, reconoce. Y en ese hervor nunca más aludido de las olas del Atlántico, y en ojotas, el observador de lo inobservable va atravesando refugios de palabras en los que “hay goteras”. Quien habla comprimida y verborrágicamente deambula por playas, sorpresas, adopciones, intuiciones, presencias, hasta alcanzar esa otra Rusia del alma que es la voz del tenor: Atlántov.
Propongo aquí mi interpretación de este libro escrito en total libertad que, como una ristra de koans, abre caminos de extrañamiento, reflexión y empatía.


*

Federico Spoliansky nació en Buenos Aires en 1970. Posee un Master en Realización Audiovisual (London Film School & London Metropolitan University). Es Licenciado en Psicología (Universidad de Buenos Aires). Publicó los libros Atlántov, Duda patrón y El agujero. Escribió los ensayos sobre música y literatura Épocas de Galera, Apuntes sobre la caballerosidad rústica. Y los ensayos sobre ópera María Callas, Medea y el dragón, Prima Donna Siciliana, El libreto de Ópera: fuente y acotación. Recibió el Primer Premio Nacional Iniciación de Poesía, Ministerio de Cultura de la Nación (Bienio 1991-1992). En 2017 ganó una beca de Formación (Letras) del Fondo Nacional de las Artes. En 2018 fue Visiting Scholar del departamento de Estudios Hispánicos de Brown University (Providence, USA).



Textos breves de José de Almada Negreiros

Autorretrato-José de Almada Negreiros


La sombra



(traducción de un poema de una lengua desconocida)

Fue en aquel tiempo que un día sintió deseos también de partir. ¿Qué iba a ser sola? Quien lleva una lanza, se lleva también a la mujer.

Su chal negro tiene un secreto y su mal de muerte viene del mismo día.

Los años transcurrieron sin novedad y las mujeres se murieron viejas, viejas de tanto esperar.

Y todas las noches en la margen sombría del río, una silueta frágil de sonámbula trágica, como una rama de ciprés flotando en la corriente, la va llevando mansamente.



La taza de té


La luz de la luna desmayaba pero todavía su luz caía como una máscara de bordadas estelas. Los bambúes al viento, los crisantemos en los jardines y las garzas en el estanque, gemían con él, vaticinando el fin. En círculo quedaban soñolientos los ídolos de colores y los dragones alados. Y la geisha, de porcelana transparente como la cáscara de un huevo de Ibis, se enrolló en en un laberinto, que ni los dragones de los dioses lo harían en días de lagrimas. Sus ojos rasgados, perlas de Nankim a desmayar en el agua, se confundían centelleantes, con el brillo de las porcelanas.

Él, en un gesto último, le cerró los labios con la punta de los dedos. Le dijo moribundo: llorar no es remedio; sólo te pido que no me engañes en cuanto mi cuerpo esté caliente. Inclinó la cabeza en la estela y murió. Ella, con un grito de garza, levantó los brazos pidiéndole al cielo por él; se fue saltando por los jardines moviendo las manos. Todos los paseantes la miraron.

Por la mañana llegaron los vecinos de puntillas a espiar por entre los bambúes. Todos vieron a la geisha abanicando al muerto con un abanico de marfil.

La imagen impresa en un platillo es idéntica. 
 
 *
 
Traducción de Sergio Astorga
 

José de Almada Negreiros




A SOMBRA


(traducção de um poema de uma lingua desconhecida)


Foi ali que um dia sentiu desejos de partir tambem. Que ficava fazendo sósinha? Quem leva uma lança, leva a mulher tambem.

O seu châle negro tem segredo, e o seu mal de morte vem do mesmo dia.

Os annos correram sem nóvas algumas, e as môças finaram-se velhas, velhas de tanto esperar.

E todas as noites, na margem sombria, uma silhueta franzina de tragica sonambula vae seguido, como um braço murcho de cypreste a boiar ao de cima da corrente que o vae levando-mansamente.



A TAÇA DE CHÁ

O luar desmaiava mais ainda uma máscara caida nas esteiras bordadas. E os bambús ao vento e os crysanthemos nos jardins e as garças no tanque,gemian con elle a advinharem-lhe o fim. Em róda tomavávam-se adormecidos os idolos coloridos e os dragões alados. E a geisha, porcelana transparente como a casca de um ovo da Ibis, enrodilhou-se num labyrinto que nem os dragões dos deuses em dias de lagrymas. E os seus olhos rasgados, perolas de Nankim a desmaiar-se em agua, confundiam-se scintillantes no luzidio das procelanas.

Elle, num gesto ultimo, fechou-lhe os labios co´as pontas dos dedos, e disse a finar-se: -Chorar não é remedio; só te peço que não me atraiçoes emquanto o meu corpo fôr quente. Deito a cabeça nas esteiras e ficou. E Ella, num grito de garça, ergueu alto os braços a pedir o Ceu para Elle, e a saltitar foi pelos jardíns a sacudir as mãos, que todos os que passavam olharam para ella.

Pela manhã vinham os visinhos em bicos dos pés espreitar por entre os bambús, e todos viram acordada a geisha abanando o morto com um leque de marfim.

A estampa do pires é igual.



*** 
 
 



José de Almada Negreiros, San Tomé y Principe (Golfo de Guinea) 1893- Lisboa, 1970.

Autodidacta, fue una de los personajes más importantes en la cultura portuguesa. Novelista, ensayista, poeta, dramaturgo, pintor y caricaturista, no tuvo limites en su curiosidad expresiva. Los dos textos, "La sombra" y "La taza de té", que aparecen en Brevilla, fueron publicados en la celebérrima revista Orpheo. Cofundador con Fernando Pessoa y Mario de Sá-Carneiro, de la revista, en 1915 aparecieron en su primer número, estos textos narrativos llamados Frisos. Bien puede establecerse, con toda arbitrariedad, que marcan un ejemplo de lo que a partir de estos dos textos, será la aparición de los escritores más relevantes de la micro-ficção de autores portugueses. 
 
 
 
 


Algunas obras de José de Almeida Negreiros:


*O Jardim da Pierrette (bailado)

*Histoire du Portugal par Coeur (poema em prosa).

*O Menino do Olhos de Gigante (poesia) |

*A Invenção do Dia Claro

*Pierrot e Arlequim (teatro).