RITUAL CON CANCIONES TRISTES
Sola, en la cocina, se sirvió una copa de vino blanco y dulce, que siempre le enmarañaba la boca de palabras y comenzó la primera página del día: “Sola, en la cocina, se sirvió una copa de vino blanco y dulce, que siempre le enmarañaba la boca”…Después miró la bruma del puerto y a los pescadores alejándose con sus redes y sus canciones tristes. A veces, pensó, una imagen basta para contar una historia: “Después de servirse una copa de vino, miró la bruma del puerto y a los pescadores alejándose con sus redes y sus canciones tristes”. Mientras se mojaba los labios, en su copa de vino blanco y dulce, se preguntó: ¿Siempre serán así las despedidas, lentas y tristes como la bruma de los puertos?
LO QUE MURMURA EL MAR
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano,
Pablo Neruda
No recordaba dónde había escuchado la frase: Cuando envejeces tu mundo se vuelve más pequeño. La frase regresaba empujándola como las mareas. Miró su mundo ordenado: las tacitas, los vasos, la mesa con el cuaderno y la lapicera de tinta violeta. Caminó hasta la ventana y la abrió. El mar estaba ahí, profuso, azul, inabordable. El oleaje le trajo las imágenes: un hijo intentando conocer a su padre, quien dibujaba una y otra vez a la misma mujer abandonada hacía tanto tiempo: su madre. El mar murmura una y otra vez la misma historia. Su historia a puro golpe de ola.
ALFONSINA
Era Octubre cerca del mediodía. La vi marcharse y la seguí. No vestía una túnica blanca ni se hundió en el mar caminando sobre la blanda arena. Se arrojó al mar desde un espigón. Las olas salpicaban con fiereza la escollera. Y uno de sus zapatos quedó enganchado de un hierro. Había recibido un diagnóstico fatal y no quería el deterioro de su cuerpo. Escribió la última plegaria a su nodriza de manos de hierbas y cofia de rocío para que la recibiera en su lecho y la cubriera con su edredón de musgos. También pidió una constelación y la luz de la lámpara. Tenía miedo y estaba triste. La lámpara alumbra todavía.
ISADORA
La encontré un amanecer a orillas del mar. Parecía que no había dormido. Tenía el cabello despeinado por el viento. En su túnica de espumas parecía una diosa pagana. Me invitó a beber de su copa. Meció mi cuna el rumor del mar, dijo. Bailé despojada de todo, entrando y saliendo de las mareas. Su boca tenía un rictus amargo. Y su voz era un bramido bruno, desolado. Dijo: Vi inscripto en la cara de la luna mi destino. El agua me arrancó los hijos de los brazos. Ah, el destino, dijo. Y levantó su copa.
BEBERSE EL MAR
Se sienta cerca de la mesa donde están sus recuerdos. Se queda mirando la botellita con arena blanquísima traída desde La isla de los Frailes en Bahía del Salvador. Toda la naturaleza se vuelve tenue y alcanza a ver un destello a lo lejos. El lucero acompaña la tarde noche de su soledad. Acerca la copita de Jerez a los labios y bebe con deleite, a pequeños sorbos. La sala en penumbras la recibe con los pies desnudos. El oleaje suave desdibuja los bordes de su túnica y todo su cuerpo emana el inasible aroma de algas y espumas.
MUJER-CRISÁLIDA
En su capullo de hojas la pequeña crisálida no supo si aquel desprendimiento era algo que llegaba o se marchaba de su cuerpo. Un ramalazo de luz la cegó por un momento. No quería moverse. Quería permanecer así. Libre del vértigo del vuelo. Olvidada de sí plegó sus alas.
MUJER CARACOLA
Apagó las luces y se quedó en silencio vuelta sobre sí misma. Sentía un frío oscuro como de alquitrán escarchado. No era invierno. No hacía frío. Era el dolor cubierto por el caparazón de la noche.
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Estos textos han sido publicados en el libro De Zerzura a Ada Kaleh, de Nélida Cañas, Ediciones del Callejón, Argentina, 2026. Cuentan con la autorización de la autora para ser reproducidos en Brevilla.
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Nélida Cañas, escritora argentina y profesora de literatura. Escribe poesía, microficción, cuentos y ensayos. Ha publicado más de veinte libros. Los más recientes: Respiro un campo de lino -poesía- (Mora & Barnacle, Bs.As. 2023) y Collares de acacia-microficción- (Ediciones del callejón, Córdoba, 2023)
Ha recibido Premios Nacionales e Internacionales:
Premio Poesía Artes y Letras, Jujuy, 1988, Faja de Honor de Poesía ADEA, Mendoza, 1991; Primer Premio Poesía, UNJU, Jujuy, 1994 ; Primer Premio Nacional de Poesía Walter Adet, Salta, 1997; Premio Nacional de Poesía Marcelo Torelli, Córdoba, 1998; Premio Accésit Internacional de Poesía “Revue la porte des poetes”, Francia, 1998; Faja Nacional de Poesía ADEA, Mendoza, 1999; El agua y la greda, Mención de Honor de Poesía Luis de Tejeda 2000, Córdoba; Animal de Transparencias, Mención de Honor Premio Revista Lea - Poesía, 2001, Capital Federal; Primer Premio Poesía NOA y NEA 2011, San Miguel de Tucumán. Corolas de caminante Mención en el Premio Nacional Luis de Filippo. 2015. Jurado: Matías Aimino, Teresa Guzzonato y Osvaldo Valli. Organizado por La asociación Santafecina de Escritores (Asde). Sinfonía de Agosto Mención de Honor en el Certamen Nacional de Poesía Quinto Elemento 2021, Hacia Ítaca en poesía y microrrelato (2021), Animal de lo transparencias Mención de Honor en el Concurso Nacional de poesía Homenaje a Alejandra Pizarnik. 2022 Jurado: Rafael Felipe Oteriño, Cristina Piña, Pablo Anadón- Aura entre las sombras Finalista de la V Convocatoria del Premio Rubén Reches 2022- Ruinas Circulares y Páginas de Babel.

