X Congreso Internacional de Minificción


 
Rafael Ruiz Balerdi

Vivir lo breve: nanofilología y microformatos en obras de arte.

El X Congreso Internacional de Minificción se celebró entre el 21 y el 23 de junio de 2018, en la Universidad de San Gallen. La décima edición no solo se limitó al estudio del género literario, sino que pretendía abrirse a los microformatos en otras artes (cine, música, baile, performance) y en los medios de comunicación social. De ahí que el análisis nanofilológico no pueda evitar incluir aquellas manifestaciones que a diario buscan adiestrarnos en la lectura de textos ultracortos y que pueden abarcar extremas y trascendentales dimensiones, desde el pajarillo de Twitter hasta el dinosaurio. El enfoque temático se centraró en distintas formas de la vida, convivencia y sobrevivencia.
A lo largo de los últimos tres decenios, las diferentes formas (y normas) de la microtextualidad han ido ocupando un espacio cada vez más significativo en la vida literaria y cultural y, simultáneamente, en la vida política, social y cotidiana. La brevedad textual caracteriza desde las expresiones estéticas más sofisticadas hasta las actividades mediáticas de una inteligente producción del pensamiento estúpido. Las diversificadas perspectivas de la nanofilología concretan nuevos ‘modelos para armar’ de futuras formas de nuestro existir. Las literaturas del mundo, bajo el signo de lo breve, configuran el futuro (o los futuros) no solamente de lo vivido sino de lo vivible: lo breve se convierte en lo paradigmático y, paralelamente, la brevedad (Kürze), en la sabiduría y el sabor (Würze) de la vida.
Al lado de las conferencias plenarias, se organizaron ponencias, mesas redondas de críticos y creadores y lecturas de textos literarios y fílmicos así como actuaciones de varios músicos.

Resumen

Por diez veces se ha sucedido este congreso, donde siempre se afirma con nuevos bríos la pujanza de las formas breves, ya cultivadas mucho más allá de lo literario.
La introducción de la anfitriona Yvette Sánchez puso de relieve el impacto de los microformatos artísticos y sociales en nuestro pensamiento, haciendo referencia, entre otros temas, a los hábitos de lectura de los nativos digitales. Dicha generación, según los estudios neurológicos de Microsoft, padece una disminución del tiempo de atención a 8 segundos. La prolija disección del género del microrrelato en sucesivas modalidades, a cargo de Lauro Zavala, nos ayudó a tomar perspectiva de su creciente enriquecimiento como poética y de los impulsos creadores que alimenta: todo intento de clasificación y taxonomía de la microficción proporciona simultáneamente un marco para el debate, puesto que cada nueva muestra creativa desborda las precedentes.
¿Dónde acabará situándonos la “tuiteratura” o la brevedad cinematográfica? ¿Hasta qué frontera nos llevará el humor como recurso en el microrrelato, como nos recordó la ponencia de Ana Sofia Marques, por ejemplo? Despertó nuestra atención haciéndonos contar ovejas (Historia de Insomnio, de la brasileña Marina Colasanti) y destacando, de esta forma, la potencia del humor en femenino, el diálogo interdiscursivo, la polifonía y la desautomatización del imaginario colectivo.
Pero lo breve también tiene expresiones interesantísimas en las nuevas tecnologías donde buceamos, sin pararnos a tomar aire, de la mano de Paulo Gatica (Universidad de Salamanca), Ana Calvo Revilla (Universidad San Pablo CEU, Madrid) y Javier Ferrer (Universidad de Constanza). Paulo Gatica volvió a centrarnos en la apasionante cuestión de “qué es” lo breve, ayudándose de un análisis de las raíces históricas de la minificción y de los microrrelatos publicados en Twitter. Con Ana Calvo revisamos los hilos que unen el fragmentarismo y la tecnología, en una cosmovisión discontinua de la realidad, y las nuevas vías de sensibilidad y automatización que han dado paso a lo que podemos describir como un renacimiento de las formas breves merced a esta nueva praxis cultural.
Precisamente en dicha praxis es donde encontramos el uso de los “memes”, la unidad de transmisión cultural que Javier Ferrer utilizó para describirnos sus efectos como contenidos textuales, audiovisuales, vehículos de ideas y formas de expresión en las comunidades online. Los nuevos formatos del discurso político y social los ilustró con diversos y recientes ejemplos provenientes las redes sociales de España.
¿Y qué supone la forma breve en la poesía? ¿Qué tipo de molde brinda? Itzíar López-Guil (Universidad de Zúrich) y Javier Helgueta (Universidad de Alcalá de Henares)nos recuerdan la eficacia expresiva de la brevedad en sendos poetas. Itzíar López-Guil escogió la poesía de Pablo García Casado para hablarnos de esas “historias muy breves escritas en poemas en prosa [que] tienen […] un elemento que unifica todos los poemas, les da una misma textura y es el telón de fondo de todos los relatos”. Javier Helgueta nos dio a conocer la poesía reciente de Eduardo Scala: la palabra en el tiempo, como mecanismo que se sale del formato libro, formando una escalera de palabras, ejemplo de fusión de imagen y vocablo, sincrónicamente, con ejemplos visuales de poemas transitables escritos en los peldaños de la escalera que da acceso al Claustro Alto del Silencio en el Monasterio de Santo Tomás en Ávila. Aparece también en la III Edición Mon Art o en el proyecto UNI/VERSO (Universidad de Alcalá), una experiencia única en el panorama artístico español de nuestro tiempo y una ocasión para impregnarse de la espiritualidad presente en la obra de este autor.
Pero no solo exploramos los espacios de las redes y las sinestesias poéticas, sino que también nos adentramos en lo que dimos en llamar “Mini(no)ficción”, donde primero Fernando Sánchez Clelo (Benemérita Universidad de Puebla) abundó en los elementos mixtos que poseen los microrrelatos como textos imaginativos y expresivos, con interesantes derivaciones hacia su labor docente; mientras que Ana Merino (Universidad de Iowa)nos reveló cómo llegó a la minificción gracias a la influencia de su padre, José María Merino. En su ponencia, Ana eligió el cómic, en concreto las viñetas de Max en El País, para mostrar su potencia como microformato que permite precisamente dialogar y tender puentes con diversos referentes literarios.
La visualidad de las viñetas de Max sirvió de perfecto enlace con la pecera de Ultracortos audiovisuales: en palabras de Ary Malaver (Universidad de North Georgia), el micrometraje demuestra la primacía de las imágenes sobre la historia o la efectividad en la presentación de una situación antes de la consabida narración de hechos: la audiencia es cómplice a la hora de rellenar los vacíos que no se narran explícitamente. “Lo que cuenta es lo que se dice y no el tamaño de lo que se dice.” Con esta reflexión, más sus agudas explicaciones sobre lo que cabe en tres minutos de imagen y sonido, y el espléndido colofón de uno de sus videoclips, el escritor y periodista gallego Camilo Franco nos reveló lo que para él es la esencia de la microficción: una ciencia en la que se narran las cosas de la mejor manera posible. Camilo Franco fue uno de los representantes de la microficción en lenguas ibéricas presentes en el congreso, gracias al impulso y el estudio de Irene Andres Suárez (Universidad de Neuchâtel).
Dicho impulso nos dejó listos para una breve incursión –un poco más allá del mundo hispánico– en la microficción francesa: primero, revisitando las manifestaciones y representaciones literarias de lo breve en la narrativa del siglo XXI en esta lengua (microfiction/micronouvelle/microroman), incorporadas en el análisis crítico-simbólico de Laura Eugenia Tudoras (UNED, Madrid). Stella Maris Poggian y Ricardo Haye de la Universidad Nacional del Comahue nos hicieron recorrer al alimón la influencia del movimiento del 68, esa imaginación luminosa, que caracterizó el mayo francés con rastro en diversos microformatos como, por ejemplo, el grafiti.
En la intersección entre microformatos y lenguas ibéricas, se sitúa la investigación sobre el multilingüismo en España de Irene Andrés Suárez (Universidad de Neuchâtel): entre sus conclusiones, destaca la dificultad que, en la península, experimenta la difusión de la microficción en lenguas diferentes del castellano. Y entrando en la variedad musical de lo breve, Jordi Masó Rahola, pianista, escritor y profesor catalán, además de autor del blog de microrrelatos “La bona confitura”, nos proporcionó momentos espléndidos con su interpretación al piano de microcomposiciones musicales muy expresivas. Señaló, además, su importancia en creadores que normalmente consideraríamos ajenos a la brevedad, como Beethoven.
Fernando Valls (Universidad Autónoma de Barcelona)nos devolvió al mundo hispánico a ambos lados del Atlántico con su lectura crítica de fragmentos de “Los Desarraigados”, cuento de Cristina Peri Rossi, o el “Discurso” de Julia Otxoa. Francisca Noguerol (Universidad de Salamanca) nos ofreció su reflexión sobre el punto impuesto de la écriture courte como broche de oro y resumen del congreso.
Ottmar Ette (Universidad de Potsdam) e igualmente anfitrión del evento, cerró el congreso con su discurso sobre la producción de la estupidez (iIPST o Intelligent Production of Stupid Thinking), donde hizo hincapié en la relación entre la política y la nanofilología. Si la literatura tuvo siempre entidad suficiente como para contravenir e interrogar al discurso político, en un siglo XXI, donde nos enfrentamos a la producción de la estupidez en un contexto sin democracia, deberíamos reconocer e impulsar esta misma capacidad en el ámbito de la nanofilología.
Durante todo el congreso, varios fueron los formatos artísticos que salpicaron la escena reflexiva que acabamos de resumir, transformándola en goce estético, visual o auditivo.
Voces consolidadas y voces nuevas se sucedieron en concentrados de lecturas de muy diversa procedencia y motivación (Teresa Constanza Rodríguez Roca microcuentista boliviana, Adriana Azucena Rodríguez de México D.F., Raúl Brasca de Buenos Aires, María Gutiérrez de Canarias, Esther Andradi de Berlín y de Argentina; Rafael Ángel Herra de Costa Rica, Diego Muñoz Valenzuela de Santiago de Chile). En los textos de Lorena Escudero Sánchez, encontró hueco la fuerza inspiradora de la física de partículas. Dentro de la lectura de microteatro y microrrelatos vascos que ofreció el escritor Karlos Linazasoro pudimos comprobar el sonido tan especial de un poema en su lengua original. Asistimos también a la hermosa y evocadora descripción del proceso creativo de Julia Otxoa, poeta y artista plástica vasca de gran reconocimiento internacional, acompañada de su marido, el escultor Ricardo Ugarte. Gemma Pellicer (Barcelona), editora y autora de textos de ficción breve, nos marcó las coordenadas de sus microrrelatos como respuesta a un conflicto y cuyo fin es dar visibilidad a una situación determinada.
Ajo, micropoetisa y Judit Farrés, polifacética DJ, saxofonista y música, nos propusieron su performance original de microformatos: una sucesión caprichosa de momentos poéticos, en diferentes versiones líricas, éticas y humorísticas, al albur del hojeo de los libritos de Ajo. Todo ello, dentro del marco de creatividad musical de Judit, perfecto complemento para puntear y guiar la aparentemente improvisada actuación de ambas.
Los músicos Victor de Souza Soares y Clara Brunet i Vila cantaron, en apariciones repentinas y espontáneas, diversos microformatos vocales, algunos expresamente compuestos para la temática del congreso y cuya partitura ya era en sí un goce visual.
Nos atreveríamos a afirmar como conclusión, que tanto las reflexiones teóricas como las producciones estéticas han llenado de tal intensidad estos tres días, que no nos han dejado lejos del lema de la X edición: vivir lo breve… en todas las formas y formatos posibles.

*

Tres cuentos breves de Víctor Hugo Ávila





Dos claveles, seis rosas blancas y ocho gerberas
La niña lloraba con fuerza sobre la espalda de su padre, envuelta en una manta gris que evitaba que se cayera al piso y tener que cargarla en brazos también.
El padre desfilaba de calle en calle ofreciendo un absurdo surtido de flores: dos claveles, seis rosas blancas y ocho gerberas. La niña continuaba con su llanto. Consiguieron vender los dos claveles y una rosa blanca a una señora que miraba con sentimentalismo a la niña que no paraba de lamentarse.
Mientras el padre compraba agua y un pan, la niña cesó su llanto; miraba con ojos cristalizados el dinero que el padre le daba a un hombre y esté miraba la mucosidad arriba del labio superior de ella.
Sobre una banqueta el padre puso a la niña y a la cubeta con flores, se sentó a tomar el desayuno; partió el pan en dos, intencionalmente desproporcionado, el pedazo más chico era para ella que comenzaba a desaparecerlo, casi no lo masticaba, lo tragaba. El padre la miraba y pensaba en sus, ahora, cinco rosas y ocho gerberas.
Antes de continuar con su recorrido diurno, la niña volvió a llorar, abriendo la boca de tal forma que su padre alcanzó a ver el pan que quedaba entre sus dientes. Le inclinó la botella de agua y la niña sorbió hasta saciarse. El llanto cedió al silencio y sus ojos a la contemplación de las casas, el cielo y la gente.
Al detenerse delante de la iglesia, vendió las cinco rosas, esperó vender las ocho gerberas y las ofrecía a los paseantes. Con su boca, la niña emitía ruidos que querían simular la pregonería de su padre. La niña tenía sed y lloró. Su padre le acercó la botella de agua y ella tomó.
Era tarde, sus ocho gerberas seguían en la cubeta, unas de color rosa, otras amarillas y las demás naranjas. Regresaron a su casa, en el camino compró masa de maíz, y le dio a la niña un poco. La puso sobre su espalda entre-lazada con la manta gris y partieron a las afueras de la ciudad.
Al llegar a su casa hizo algo de comer para él y para la niña. Ella lo miraba mientras comía, jugaba y se reía. El padre masticaba su tortilla cuando en medio de la habitación vio a sus ocho gerberas que se secaban. Buscó la botella de agua, ya estaba a la mitad, no tenía nada que tomar más que ese medio litro, volteó a ver a la niña, ella lo veía y masticaba, regresó la vista a la cubeta, las ocho gerberas se secaban y sus pétalos se decoloraban y los tallos se marchitaban.
El padre esperó a que llegara la noche. En ese ambiente la niña se dormiría.
La niña comenzó a llorar, miraba al padre, miraba la botella de agua, su mano apuntaba el agua y luego se limpiaba su cara quitándose las lágrimas, manchándose de mugre.
El padre se culpaba de pensarlo, de dudar si era mejor dar de beber a la niña o refrescar a las ocho gerberas. La niña lloró con más fuerza, con gritos, con las dos manos en los ojos. El padre, al fin, tomó la botella, la acercó a ella y bebió más de lo que él esperaba.
Lo poco que quedaba de agua pensó en echarlo a las ocho gerberas, era muy poca, él se la bebió. La niña lo miraba, comenzó a quedarse dormida con una tenue sonrisa en su boca.
El padre se lamentaba en silencio, por sus ocho gerberas que amanecerían marchitas, y sacó la cubeta de su casa. Afuera arrojó sobre el piso las ocho gerberas y fue cuando empezó a llover. El padre miró al cielo, sintió sobre su rostro el agua, era un agua caliente, las gotas azotaban el tejaban de aluminio y la niña emprendió un nuevo llanto.

Me pones de nervios

A Melina González Aldana

En la cueva negra, el carbonero se cubría la nariz y la boca con la bufanda ennegrecida, tanto como sus manos, su rostro, sus ojos y su cabello castaño que se olvidaba de serlo. Sacó su última ronda de carbón y se lo llevó a su mujer que observaba pasar el tren por enfrente de su casa, el perro también miraba el tren y ahora el hombre lo miraba, pero su hija enferma, encerrada en uno de los cuartos, sólo podía escuchar las vías crujir con las tablas y el fierro. El tren dejó de verse, la mujer siguió embolsando el carbón, el perro miraba al carbonero y él también se miraba en un espejo mientras su hija enferma comenzaba a murmurar una oración.
- Algún día me voy a echar a las vías para que el tren me lleve al carajo.
La mujer lo miró con pena, con vergüenza, pensó si su hija enferma lo habría escuchado, seguramente sí, pero no le habría entendido.
- Cállate, Dios no quiera – dijo y el perro movió la cola pensando que le llamaban.
Se llama dios el perro. Su hija enferma le puso ese nombre cuando lo vio hace unos años corriendo por las vías y ella comenzó a gritar ¡Dios, Dios! Y el perro corrió hacia la casa a quedarse.
- ¿Cuál Dios? – dijo el carbonero y dios movió una vez más la cola – Si, quizás un tren me lleve con Él y me dé un aventón.
- Te callas, la niña te va oír.
- Está bien, mañana saldré temprano, antes del amanecer por más mezquite para los próximos días.
En la mañana, al despertarse, el perro ya lo miraba mientras se vestía. El carbonero contempló con tristeza a su mujer mientras dormía con la boca abierta y la saliva escurriendo. Quiso entrar al cuarto de su hija enferma pero lo dudó ya que podría despertarla con el ruido o por culpa de dios que le lamería el rostro. No entró.
Al salir de la casa el perro lo seguía por las vías, mientras él iba por la banqueta. “En unos siete minutos saldrá el sol”. Pensaba el carbonero cuando también suponía que no tardaría un tren en pasar.
Y el tren ya venía emitiendo un ruido constante, y dios corrió hacia su dirección, en medio de las vías.
- Ven, ¡perro ven!... ¡ven dios! ¡dios!... ¡Dios!
El perro se estrelló con el tren emitiendo un grito casi humano, casi como la voz del carbonero.
La mujer escuchó el ruido, “Este hombre ya me dejó”. Salió y vio que junto a las vías estaba encorvado el carbonero, se acercó y miró a dios muerto con los ojos casi afuera de sus cavidades y el hocico abierto. La mujer sintió alivio de que fuera el perro y no su marido.
- Pobre dios,  pobre dios…
- ¡Mira mujer! Que hermosos ojos tenía.
- Sí y dejó sola a mi hija, mugroso dios.
La mujer regresaba a la casa por la pala para enterrar y esconder al animal. El carbonero se encaminó de nuevo por el mezquite, pero ahora sobre las vías, se volteó y le gritó a su mujer.
- ¡Algún día yo también me voy a echar para que me lleve el carajo…!
- ¡Cállate! Que me pones de nervios…ay… Dios.
La hija enferma alcanzó  a escuchar a su madre y empezó a hablarle al perro en un susurro, como si supiera que dios estaba destrozado por el tren con sus ojos bellos mirando al cielo que empezaba a clarear.


El bastón

Ella veía cómo su hombre llegaba con los baldes de agua: derecho, cansado y viejo. Su nieta corrió hacia él, le soltó una palmada en la pierna y el viejo rió, dejó los baldes y se volvió a marchar.
Encorvada, en forma de bastón, va la vieja apoyada en su bastón. Caminando con la vista en la tierra húmeda, tanteándose de la orilla de su granja. Una marejada de sentimientos, relacionados con su muerte, la han llevado a pensar que esta sea la última vez que dará de comer a las gallinas y quitarles, a cambio, sus huevos.
-Hazte para allá, pájaro- le dijo y la gallina le arrebató los granos de maíz.
Se llevó la charola de huevos grandes y comenzó a llover. “Bendita sierra y sus nubes bajas” pensaba, tal vez, porque esta sería la última lluvia, la que le enfermaría, pues le está pegando sobre su espalda torcida, empapándosela y el viento voluble le entra por el pecho.
- Métete, niña, te mojas – le dijo y su nieta no se metió, siguió comiéndose el jitomate rojo y fresco.
Al ver cómo la lluvia se iba detrás de un cerro, se esforzó en recordar cualquier cosa, pero no lo logró, sus ojos se mojaron.
Al anochecer, en la cama, el esposo le hizo el amor, como siempre, como todas las noches; los huesos de la anciana no dejaban de tronar, mientras el alma se le iba entre cada vaivén de su hombre: derecho, cansado y viejo.

*
Víctor Hugo Ávila Velázquez (Aguascalientes, México, 1986). Narrador. Ha colaborado en diversas revistas culturales desde el año 2006. En el año 2010 publicó su primer libro de relatos titulado “Retratos en marco de piedra”.  


Microrrelatos de Camilo Montecinos


 
Foto: Juan Yanes

Monólogo
Tengo miedo. No de tu mano pesada y tu aliento a alcohol. No a que en las noches me tomes por la espalda y me lleves, sin mi consentimiento, a un lugar que no conozco. No le temo a tus gritos, ni a tu barba descuidada, ni a ese olor que me distancia cada vez más de ti. Tengo miedo a estallar y a que la ira un día me arrastre hacia tu miseria.

Propiedad privada
La observa en silencio. Es su posesión más valiosa, su mujer, su único tesoro. Por eso, pocos pueden verla y solamente si él lo permite. La contempla. Refulge su belleza en la oscuridad de la habitación, el impalpable respiro, la suavidad espléndida de las líneas de su silueta en la cama. En silencio abre el cajón del velador y en ese mismo silencio, con mano firme, aprieta el gatillo.

Pactos
Uno, sentado en el asiento n° 25 del bus con destino a Talca, espera que ella llegue, según lo acordado. El otro, sentado en el patio de su casa, descansa después de enterrarla.  No podía permitir que ella se fuera con su amante.

Paladar real
La princesa aguardaba con ansias la llegada de un nuevo príncipe al castillo. No para ser salvada sino para degustar, una vez más, su plato favorito: carne azul.
(Del libro Golpes sobre la mesa (Ediciones Sherezade, 2017).

Textos inéditos

Cuento de infancia
A caperucita no le asustaba del lobo su aspecto físico, su pelaje despeinado, su pinta de canino de pobla, ni sus cicatrices de las que algunas veces se vanagloriaba. Le asustaba en realidad su capacidad de verborrea, de persuasión, su oralidad tan elocuente, con la que engañaba a todos en el bosque y era proclamado como un líder. Le causaba terror su capacidad de pasar desapercibido a través de la palabra y comerse de vez en cuando abuelitas y caperuzas inocentes como ella, eso la intimidaba, le ponía los pelos de punta y hasta, podría asegurarse, le atraía un poquito.

Efectos de postguerra
Tengo miedo de despertar y encontrarme nuevamente en este planeta inerte y lejano. Tengo miedo de no hallar tu voz en estos fríos parajes e ir muriendo poco a poco. Miedo a que no vuelvan aquellos que prometieron volver y rescatarme, a que los días avancen y la soledad nos golpee tan fuerte que sea imposible mirarnos cara a cara. Tengo miedo. Aquí en la Tierra el azul del cielo lentamente va perdiendo su magia tan especial.

Paciencia serial
Disponemos de tiempo para todo, me dijo con total serenidad. Admiraba su forma de enfrentar las situaciones, por muy dificultosas que parecieran, siempre con una absoluta parsimonia y calma, que rozaba muy de cerca la frialdad. Y tenía razón. Alcanzamos a descuartizar el cuerpo del niño, tomarnos un café y ver nuestro programa favorito de los viernes. 

Coleccionista
Cenicienta guarda como trofeo los zapatitos de cristal. Y la cabeza del príncipe, también.

*
Camilo Montecinos Guerra (Arica – Chile, 1987). Profesor de Castellano. Ha publicado un libro de microficción, “Golpes sobre la mesa” (Ediciones Sherezade, 2017). Además sus textos han sido difundidos tanto en medios impresos como digitales: “Antología de escritores del norte” (Sech, 2012), “Borrando fronteras”, (Ergo sum, 2014), “Lluvia de micros”, (Colectivo Córdoba Breve, 2017), revista “La Taberna de Innsmouth” (Cathartes Ediciones, 2017), sitio web “Letras de Chile”, “Cuentos para el andén”, revista “Brevilla” y la antología de microcuento policial “Dispara usted o disparo yo”, de Lilian Elphick et al. Obtuvo 2° lugar en el concurso de microrrelatos “Arica en 101 palabras” los años 2012, 2013, 2014 y 1° lugar el año 2018; 1° lugar en el concurso “Déjalo ahora” el año 2015; y 3° lugar regional en el concurso “Historias secretas de nuestra tierra”, el año 2016. El año 2017 obtiene Beca a la creación literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.


TEXTIFICACIONES DE MUCHAS VECES MUCHO, Y UN SANTO CUBANO


 
Robert & Shana ParkeHarrison

Por Saturnino Rodríguez Riverón (Cuba)

A MI MEDIDA
Quiero mucho a mi mujer, siempre la quise. Y cada día aprendo a quererla un poco más. Nunca es suficiente. La quiero por su capacidad de ternura a prueba de calamidades. Por su dedicación indoblegable a los cuidados de la familia. Su apoyo incondicional, sus desvelos constantes. Porque estoy convencido de que era la mujer que me estaba predestinada mucho antes de yo nacer. Pero sobre todas las cosas, la quiero por su gran dulzura, ahora que los precios del azúcar han subido considerablemente en el mercado mundial.

CARA O CRUZ
Un libro puede contener una sola frase aprovechable y ser leída en un período en que sea posible prescindir de ella o desechada por olvido. O peor aún, no ser leída jamás.

PARENTESCO
Algunas amistades y hasta vecinos a los que he confiado este cariño, han criticado mi excesivo afecto hacia los mosquitos. No pueden comprenderlo y es que soy una persona particularmente familiar.
Esos insectos, después de pasar la noche encerrados con uno bajo el mosquitero, se emparientan de la forma más entrañable. Los observo al despertar en la mañana: gordos, ahítos, casi no pueden volar de tan cargados con nuestro plasma sanguíneo. Y en ese momento, un amor fraternal me une a ellos inextricablemente. Son mis parientes cercanos. Aún sin saberlo se han convertido, de la noche a la mañana, en hermanos míos, porque a  fin de cuentas llevan mi propia sangre.

COBRO PUNTUAL
El último hombre sobre la tierra se relamía de gusto al comprobar su irrefutable soledad, pues eran bien conocidas sus manías de solitario, aunque no quedara nadie para dar testimonio.
- Solo. Al fin solo. Sin vecinos fisgones ni amigos inoportunos. Sin mujeres bullangueras e histéricas, ni muchachos revoltosos e indóciles. Sin horarios que castran la esperanza, ni costumbres domesticadoras, ni frenos, ni tabúes, ni luces u oscuridad. Ni metáforas, alquimistas, abogados o jueces. Ahora soy el amo y el verdugo; tengo la cuerda pero también el árbol que dará frutos. Todo el planeta me pertenece por derecho propio.
Mío, absolutamente mío en toda su vastedad.
En eso tocó a la puerta el Recaudador de Impuestos.

MÉTODO INFALIBLE PARA DETERMINAR...
Para evaluar prosa, poesía, literatura en general, colocar el libro en cuestión al borde de la taza del baño. Si permanece inmóvil, es posible aún pensar en su salvación. Pero si por imantación, simpatía o afinidad, cae hacia dentro, donde sobrenadan las excrecencias, entonces es mejor desecharlo, el libro es una mierda.

CONTRACIELO
Por variar la rutina de la gripe, escupes hacia arriba, con fuerza, y al rato aparece desde las nubes una persona con cara de dios padre, blasfemando de lo lindo, con un salivazo en pleno rostro.

EL VOLCÁN
El tragacandelas engullía tizones tras tizones, pequeñas teas encendidas y carbones al rojo vivo. Parecía el dragón de la leyenda, pero en sentido contrario. Con el tiempo, todo el fuego acumulado en su interior explotó, hizo erupción súbita, y la lava salida de sus entrañas corrió sin detenerse varios kilómetros. También las cenizas que echó a volar, cubrieron la ciudad por varias horas como si el sol hubiese sido borrado de un manotazo. Tuvieron que intervenir los bomberos para detener  un incendio tan particular. Personados los paramédicos en el lugar del siniestro, un doctor en prevención de futuras catástrofes, le prescribió una dieta mucho más  gélida: helados, refrescos fríos, comida congelada, en general.

ELECCIÓN
Colocado en el trance de elegir entre una mujer que no te quiere y otra mujer que no te quiere, escoge a la mujer que no te quiere.

FRASE CON ERRATAS
 Amáos los unos a las otras, o si se quiere, las unas a los otros, escribió enfático y para siempre el dedo de Dios. Pero bastó un vertiginoso cambio de género en una de las copias, o el error indeleble de un hebraísta para consumar el fraude. Así quedó para siempre como escrita por el dedo de Dios: Amáos los unos a los otros. Después vendrían Sodoma y Gomorra, los travestis...

HOMICIDIO DOMÉSTICO
Viviré sólo para sentir cómo mueres entre mis manos.
Y el asesino lo apretaba, quería comprimirlo, sacarle hasta el último aliento. Pero nunca lograba estrangularlo completamente. Una y otra vez, el acordeón testarudo recuperaba su antigua forma para desesperación del músico.

FÓRMULA : PAGAR POCO Y VENDER CARO
Las mujeres salieron a la calle golpeando cacerolas vacías. Los hombres con los bolsillos virados del revés.

PAHAVANA TRISTE PARA UN INFANTE
Tus riñones probaron ser más saludables que los míos. Orina. Mea, Cuba.

DINOSAURIOS
El meteorito esperó a que despertaran.

TEMPORALES
Como lectores mortales, se nos otorga la prerrogativa de leer nuestra última línea ( a veces confusa, indescifrable, con erratas; ya es igual). De pasar la página, cerrar el libro y devolverlo a los estantes, se encargan los demás lectores, que ejercen también por un tiempo. Hasta la última página.

COLEGAS
Entre escritores, como entre bomberos, es frecuente que alguien le pise la manguera a otro. Máxime si pensamos la literatura como un fuego inextinguible.

ECONOMÍA Y FINANZAS
Tengo la esperanza de que cuando se publique la revista AntiForbes ( nombre provisional), apareceré en portada, de cuerpo entero, como el hombre con menos dinero del planeta.

MUNDOS
Cada cual es un mundo. Somos miles de millones de esferas dando vueltas en un mundo, que a su vez gira alrededor de otro que a su vez se integra girando a un cúmulo de otros mundos. Vivimos al fondo de una caja china infinita. Somos una diminuta matrioshka que se olvida de su condición de matrioshka.

EL INMORTAL
Dice Borges que Borges no es la literatura. Para no serlo, lo disimula muy bien.
*
Saturnino Rodríguez Riverón. (Placetas,Cuba,1958).
Narrador y poeta. Ha obtenido premios y menciones en diversos concursos nacionales e internacionales. En 1999 obtiene el Premio Calendario Narrativa con el cuaderno Manuscritos en papel de cigarro ( Ed. Abril, 2001). Ha publicado, además, Cuentos de papel (Letras Cubanas, 2007); Muchas veces mucho (Letras Cubanas, 2013 y Tres toques mágicos. Antología de la minificción cubana, Editorial Letras Cubanas, 2017.Trabaja como periodista en la emisora Radio Reloj, de La Habana.


MARÍA JOSÉ VIZ BLANCO: CUENTA ATRÁS


 
Vasili Kandinsky

SENDERO que el agua araña
en la marchita herida
del invierno.

CUENTA ATRÁS
La ambulancia se aproxima. Una zapatilla y un dorsal para la San Silvestre, ensangrentados. A cincuenta metros, el cuerpo inmóvil de Andrés. Piensa en María, su amor, cuando atraviesa corriendo la calle. Mira, como todas las mañanas, la figura de piedra del jardín, por si se ha movido. Baja a desayunar con el chándal puesto. Se da una ducha. Se levanta. Suena el despertador. Recibe un whatssap de María, que rompe con él.

ROSA,
de negra y triste silueta,
esculpida por tu ausencia.

RENCOR
“Quien a hierro mata, a hierro muere”. Esto pensaba Anselmo en el furgón que le llevaba a la cárcel de alta seguridad. Sentía el pecho quemándole, por el fuego del odio visceral que sentía por su víctima. Decidió pedir al guarda una botella de agua, pero la bebió con asco. “¡Cómo echo de menos un buen trago de vodka ruso!” Sabía que, en la cárcel, todo iba a cambiar; todo, salvo su sed de venganza…

CABALLERO decapitado
que recorre pedestales,
que alza su oculta hidalguía
,
envuelto en frondosa quietud.

MALEZA
arañando el muro
de la desolación.

LUNA nueva
que la luz delata
entre sombrías y solitarias ramas.
***

María José Viz Blanco
Soy una escritora tardía, nacida en Galicia (España), a la que entusiasma la literatura breve. Tanto es así que he escrito dos libros del género, en dos años consecutivos: Creaciones mínimas (Ojos Verdes Ediciones, 2016) e Instantes hallados (Ojos Verdes Ediciones, 2017) e incluso me he atrevido a hacer labores de conferenciante en mi tierra. A finales de 2018 verá la luz mi primer poemario: Los abrazos líquidos.



RICARDO BUGARÍN: LOS JUEGOS DEL TIEMPO


 
Joan Miró
SUEÑOS
Tengo sueños capilares. A veces son subacuáticos pero, generalmente, son rizomas texturados ascendentes que se enredan en tu garganta. No te lo comento pues temo que te asustes y decidas abandonar el aljibe. ¿Cómo contarte que a veces sueño con un transatlántico?, ¿cómo confesarte que un buque fantasma anda orillando nuestras costas?, ¿cómo decirte que he visto a un náufrago del otro lado del brocal que nos circunda?. Te parecerá que alucino, que tal vez comida en descomposición ha producido mi febril estado o que una pesadilla de infancia está golpeando mi presente. De todos modos estos sueños ya no me desvelan, no me atemorizan, se destiñen con el cloro y he descubierto,  finalmente, que se vuelven inofensivos.

UN PROBLEMA DE ATENCIÓN
El problema comienza cuando el virus del aburrimiento se extiende por toda la sala. Hay un desatado vaivén que va sacudiendo impulsos y después todo se desmadra. La regla de Ruffini se convierte en arma poderosa en las manos juveniles, los paralelos y meridianos se descuelgan de los mapas y son utilizados a modo de proyectiles que vuelan sobre las cabezas, las fosas oceánicas son trampas mortales dispersas por los pisos y un terrible olor a cateto hace insoportable sostener buenas intenciones. Se dispersa la atención y no hay conjugación verbal que aquiete los ambientes. La contienda se vuelve agitadora y casi inextinguible. El único recurso es el Himno Nacional que, solemne y preciso, se levanta de su letargo conmoviendo corazones y hace que el estadio, en que se ha convertido la clase, encuentre su cauce rítmico. Después hay silencio. Y vienen los aplausos.

LOS JUEGOS DEL TIEMPO
Cuando se es chico, uno se entretiene con cualquier cosa. Seguir el camino de las hormigas, raspar paredes con los dedos para comer trozos de revoque, cazar arañas con moscas o desflorar las ramas de acacia para jugar a producir nieve perfumada sobre las cabezas ajenas. Cuando se es grande, la cosa va cambiando. Uno se esfuerza en ir tolerando los kilos de más y los pelos de menos, anotando las visitas a médicos y conociendo dolores nuevos, dejando de lado algunos excesos, perdiendo el sueño más fácilmente y se comienza a hablar del tiempo, del reuma y otros escasos entretenimientos. Cuando se es viejo, solo se espera. Y la espera es larga y lo que viene parece que nuca llega. Cada generación tiene su tiempo y modo de jugar sobre el tablero. Ya tenemos todo dispuesto: dados, barajas, piezas de ajedrez, lo que deseen. Y para los impacientes, para los que todo lo quieren ya, como a pedir de boca, preparada también está la ruleta rusa.

BARBICIDIO
Mi barba es terriblemente tímida, situación que resulta bastante complicada y, además, agotadora. Apenas cruzamos el umbral de la puerta se apretuja toda alrededor de mi cara y no se suelta ni por un instante. Cruzamos calles, vamos al trabajo, cumplimos el horario estipulado y luego, antes de regresar a casa, suelo pasar por el café a reunirme con los muchachos del laboratorio. Y ella siempre ahí, paso a paso, aferrada a mí. Todo el día más cercana que mi sombra. Una vez en casa, pierde toda la timidez pública y lo primero que hace es tirarse despatarrada sobre el sofá esperando que yo prepare la cena. La veo desde la cocina como se despereza en la sala mientras mira su programa favorito de televisión y me recuerda, con su mejor sonrisa, que no prepare pescado, que no le gusta el pescado. Abro el cajón del bajo mesada, miro los cuchillos y recuerdo que tengo una navaja.

SUSPENSOS EN LA IGNORANCIA
Influenciados por los principios de la cladística se decidió que la suegra sería ubicada en el piso superior. Todos sabíamos que había problemas con el ascensor y con la calefacción. Nadie se dio por avisado y continuamos con los preparativos como estaba programado. Cada ala de la casa tuvo su designación de uso y en los espacios compartidos se dispuso la distribución de cada una de las comidas. No quedó detalle librado al azar y las visitas comenzaron a llegar. A pesar de todo cuidado, las primeras noches hubieron algunas situaciones poco agradables que pretendimos obviar. Nunca supusimos que sobre el final de semana habríamos de vivir la alteración de los sentidos. La casa (o la suegra) en su fuerza chamánica, invirtió todos los espacios. Una voluntad aquelárrica se apoderó de la casa y, de repente, nos vimos sujetados de los cielos rasos para no caer en el vacío. Por suerte todo ha quedado registrado en fotos pero la casa de seguros no aceptó las garantías del clado y aquí estamos, como suspensos en la ignorancia de no saber qué hacer con el ayer.
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RICARDO ALBERTO BUGARÍN
(General Alvear, Mendoza, Argentina, 1962)
Escritor, investigador, promotor cultural.
Publicó “Bagaje” (poesía, 1981). En microficciones ha publicado:“Bonsai en compota”(Macedonia, Buenos Aires, 2014), “Inés se turba sola”, (Macedonia, Buenos Aires, 2015), “Benignas insanias” (Sherezade, Santiago de Chile, 2016) y “Ficcionario” (La tinta del silencio, México, 2017).
Diversas publicaciones periódicas y revistas especializadas han publicado trabajos suyos tanto en Argentina como en Ecuador, España, Italia, USA, Venezuela, Chile, México, Perú, Colombia, Bolivia y Uruguay.
Textos de su libro “Bonsai en compota” han sido traducidos al francés y publicados por la Universidad de Poitiers (Francia).
Integra las ediciones  “Borrando Fronteras-Antología Trinacional de Microficción Argentina, Chile y Perú”; “¡Basta! Cien hombres contra la violencia de género” (edición argentina); “Antología Iberoamericana de Microcuento” (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia); “Vamos al circo. Minificción Hispanoamericana” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP, México) y “Cortocircuito. Fusiones en la Minificción” (BUAP, México).


ALFONSO PEDRAZA: "DE SILENCIOS"


 
Harold Feinstein: Laundry on rooftop

Agraviado

Al llegar la noche, los agobios irrumpieron desde todos los rincones buscando la paz del colchón. Ella apagó las luces. El, no pudo hacerlo con radio y televisor; los controles no respondían. El despertador accionó insistente. Escucharon el timbre de la puerta; no había nadie.
Asombrados, no advirtieron que por la puerta trasera, Silencio, con risa malévola salía vociferando: ¿aprenderán a buscarme aunque sea por un momento a la hora del futbol, telenovelas,  celular…?

Desatinado

Abrumado de tanto halago, el escritor creyó que a su muerte el silencio le sosegaría; recibió incontables minutos de aplausos.

Hastío nocturno

Llegada la noche mil y una, el paciente y renombrado sultán Shariar emir de los creyentes, resolvió:
—Luna plétora es su cara, de diosa inalcanzable su cuerpo, extrañas y maravillosas las historias que noche a noche me relata, más, si entre ellas hiciera apenas un pequeño mutis para poder hacerla mía… ¡Tendrá el mismo fin que las otras!

Revelación

—¿Hasta ahora me lo dices? Sabías que te amaba.
—Sabes que no soy libre, tengo esposa e hijos, y lo que ignoras… un amante.
—...
—...
La gravedad del silencio entre los dos enamorados desconcierta al autor, que opta por dejar al lector la resolución del dilema.

Dislate

—¡Me cansa tanta palabrería, tantas excusas, desearía mejor escuchar el silencio!
—Anda pues, calla y oye.
—Mmm… Percibo los autos en la calle.
—¡Tápate las orejas!
—Noto un zumbido en los oídos.
—No hagas caso de ello.
—¿Qué dices?
—¿Vés?, Estás logrando tu propósito.
—¿Eh?
—¡Ya… calla y sigue tratando!
—¿Y para qué me sirve el silencio si no te entiendo nada? ¡Bah!

La distancia más corta entre dos extraños

Padre llegó de mal humor, ordenó guardar silencio: no le importó que estuviera con madre, feliz, charlando. Obedecí. Fui a mi habitación y empecé a escuchar a Wagner en mi grabador.. El ruido provocado enfureció al viejo. Al instante acudió ante mi cuarto. Abrió y me dijo:
—¿No sabes qué es el silencio?
—Sí, lo que existe entre tú y yo.

Cándida Esperanza

—Señorita, ¿puede decirme qué hora es?
—…
—Voy a los Juegos Florales ¿usted?
—…
—¿Me permitiría acompañarla?
—…
—Soy un atrevido. Perdonará usted; vivo al lado suyo y sé que se llama Esperanza y además… ¡es tan bonita!
—…
La joven, lo miró con el rabillo del ojo, aceleró el paso y se perdió entre el gentío.
El joven, se quedó suspirando, alegre pensando que esa bella chica nunca dijo que no.

La marcha que no se olvida

Hubo muertos; hasta hoy no sabemos cuántos. Entonces, asistimos a esa marcha: las bocas clausuradas con cinta adhesiva dejando que los carteles gritaran nuestras verdades, nuestras esperanzas; para que el silencio sacudiera las conciencias. Ocurrió hace cuarenta y cinco años. O… ¿cuando?

Anatema

En boca callada no salen verdades.

Efímero amor

Bailaron téte a téte y muslo a muslo.
La música; al máximo.
Él le habló de su amor.
Ella callaba.
Él se creyó correspondido.
Ella no dijo nada.
Salieron. Fornicaron en silencio.
No se volvieron a ver.
Jamás descubrió su nombre, ni su mudez.

***

Alfonso Pedraza: Médico Cirujano, por la UNAM. Funda y coordina el Taller de Minificciones de Ficticia en 2001, el cual fue tema del artículo “Del papel a la red: lugares de legitimación de la minificción” Laura Pollastri (2004)   Su obra se incluye en las antologías: “Cien fictimínimos, microrrelatario de Ficticia: Ficticia, 2012”, “Minibichario. El libro de los seres no imaginarios: Ficticia, 2012”, “Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve: BUAP, 2013”, “Futbol en breve. Microrrelatos de jogo bonito: Puerta abierta editores. 2014”, “Ecos del Nido”, “Cuentos pequeños, grandes lecturas: Cofradía de coyotes, 2014 ,”¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo: BUAP, 2015”, “Anuario de Los Escribas”, “Asedios a la microficción mexicana Vol. II Palonidia a los animales. Rítmo imaginación y crítica”,  “69 Antología de microrrelatos eróticos:  Altazor, 2016”, “Eros y afrodita en la minificción. Ficticia, 2016”, “Latinoamérica en breve: UAM, 2016 “Vamos al circo. Minificción hispanoamericana: BUAP, 2017”En las revistas: El Búho, La risa de la hiena, Pleisosaurio, Crítonis, y Los escribas En los diarios: La Jornada Semanal, El extra de la laguna, Metrópolis, Tal Cual de Venezuela, El nacional de Caracas. Y en muchas páginas electrónicas dedicadas al tema. Publica artículos sobre minificción en: Hostos Community College de CUNY (Universidad de Nueva York), Revista Pleisosaurio, de Perú y Cultura de Veracruz Jurado del Premio de Cuento corto Agustín Monsreal 2011 Compilador de “Cien Fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia” (2012, Ficticia Editorial, Biblioteca de cuento contemporáneo, No. 34). Compilador de “Minificcionistas de EL CUENTO, revista de imaginación” (2014, Ficticia Editorial) Crea los blogs: “Arca Ficticia” (www.arcaficticia.com) escaparate de los trabajos de 15 años del taller de minificciones de Ficticia; “Minificciones de “El cuento, revista de imaginación” (www.minisdelcuento.wordpress.com) dedicado a mostrar al mundo, las minificciones que Edmundo Valadés seleccionó para su memorable revista; el libro “Plasticidades” emanado del blog del mismo nombre (www.plasticidades.wordpress.com) contiene sus propios textos  Actualmente produce y conduce el programa semanal “Gente de pocas palabras”, espacio radial dedicado a la difusión de la microficción universal, por XECARH 1480 A.M. Radio Cardonal, La voz del pueblo Hña Hñú (http://ecos.cdi.gob.mx/xecarh.html)