Microrrelatos de Camilo Montecinos


 
Foto: Juan Yanes

Monólogo
Tengo miedo. No de tu mano pesada y tu aliento a alcohol. No a que en las noches me tomes por la espalda y me lleves, sin mi consentimiento, a un lugar que no conozco. No le temo a tus gritos, ni a tu barba descuidada, ni a ese olor que me distancia cada vez más de ti. Tengo miedo a estallar y a que la ira un día me arrastre hacia tu miseria.

Propiedad privada
La observa en silencio. Es su posesión más valiosa, su mujer, su único tesoro. Por eso, pocos pueden verla y solamente si él lo permite. La contempla. Refulge su belleza en la oscuridad de la habitación, el impalpable respiro, la suavidad espléndida de las líneas de su silueta en la cama. En silencio abre el cajón del velador y en ese mismo silencio, con mano firme, aprieta el gatillo.

Pactos
Uno, sentado en el asiento n° 25 del bus con destino a Talca, espera que ella llegue, según lo acordado. El otro, sentado en el patio de su casa, descansa después de enterrarla.  No podía permitir que ella se fuera con su amante.

Paladar real
La princesa aguardaba con ansias la llegada de un nuevo príncipe al castillo. No para ser salvada sino para degustar, una vez más, su plato favorito: carne azul.
(Del libro Golpes sobre la mesa (Ediciones Sherezade, 2017).

Textos inéditos

Cuento de infancia
A caperucita no le asustaba del lobo su aspecto físico, su pelaje despeinado, su pinta de canino de pobla, ni sus cicatrices de las que algunas veces se vanagloriaba. Le asustaba en realidad su capacidad de verborrea, de persuasión, su oralidad tan elocuente, con la que engañaba a todos en el bosque y era proclamado como un líder. Le causaba terror su capacidad de pasar desapercibido a través de la palabra y comerse de vez en cuando abuelitas y caperuzas inocentes como ella, eso la intimidaba, le ponía los pelos de punta y hasta, podría asegurarse, le atraía un poquito.

Efectos de postguerra
Tengo miedo de despertar y encontrarme nuevamente en este planeta inerte y lejano. Tengo miedo de no hallar tu voz en estos fríos parajes e ir muriendo poco a poco. Miedo a que no vuelvan aquellos que prometieron volver y rescatarme, a que los días avancen y la soledad nos golpee tan fuerte que sea imposible mirarnos cara a cara. Tengo miedo. Aquí en la Tierra el azul del cielo lentamente va perdiendo su magia tan especial.

Paciencia serial
Disponemos de tiempo para todo, me dijo con total serenidad. Admiraba su forma de enfrentar las situaciones, por muy dificultosas que parecieran, siempre con una absoluta parsimonia y calma, que rozaba muy de cerca la frialdad. Y tenía razón. Alcanzamos a descuartizar el cuerpo del niño, tomarnos un café y ver nuestro programa favorito de los viernes. 

Coleccionista
Cenicienta guarda como trofeo los zapatitos de cristal. Y la cabeza del príncipe, también.

*
Camilo Montecinos Guerra (Arica – Chile, 1987). Profesor de Castellano. Ha publicado un libro de microficción, “Golpes sobre la mesa” (Ediciones Sherezade, 2017). Además sus textos han sido difundidos tanto en medios impresos como digitales: “Antología de escritores del norte” (Sech, 2012), “Borrando fronteras”, (Ergo sum, 2014), “Lluvia de micros”, (Colectivo Córdoba Breve, 2017), revista “La Taberna de Innsmouth” (Cathartes Ediciones, 2017), sitio web “Letras de Chile”, “Cuentos para el andén”, revista “Brevilla” y la antología de microcuento policial “Dispara usted o disparo yo”, de Lilian Elphick et al. Obtuvo 2° lugar en el concurso de microrrelatos “Arica en 101 palabras” los años 2012, 2013, 2014 y 1° lugar el año 2018; 1° lugar en el concurso “Déjalo ahora” el año 2015; y 3° lugar regional en el concurso “Historias secretas de nuestra tierra”, el año 2016. El año 2017 obtiene Beca a la creación literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.


TEXTIFICACIONES DE MUCHAS VECES MUCHO, Y UN SANTO CUBANO


 
Robert & Shana ParkeHarrison

Por Saturnino Rodríguez Riverón (Cuba)

A MI MEDIDA
Quiero mucho a mi mujer, siempre la quise. Y cada día aprendo a quererla un poco más. Nunca es suficiente. La quiero por su capacidad de ternura a prueba de calamidades. Por su dedicación indoblegable a los cuidados de la familia. Su apoyo incondicional, sus desvelos constantes. Porque estoy convencido de que era la mujer que me estaba predestinada mucho antes de yo nacer. Pero sobre todas las cosas, la quiero por su gran dulzura, ahora que los precios del azúcar han subido considerablemente en el mercado mundial.

CARA O CRUZ
Un libro puede contener una sola frase aprovechable y ser leída en un período en que sea posible prescindir de ella o desechada por olvido. O peor aún, no ser leída jamás.

PARENTESCO
Algunas amistades y hasta vecinos a los que he confiado este cariño, han criticado mi excesivo afecto hacia los mosquitos. No pueden comprenderlo y es que soy una persona particularmente familiar.
Esos insectos, después de pasar la noche encerrados con uno bajo el mosquitero, se emparientan de la forma más entrañable. Los observo al despertar en la mañana: gordos, ahítos, casi no pueden volar de tan cargados con nuestro plasma sanguíneo. Y en ese momento, un amor fraternal me une a ellos inextricablemente. Son mis parientes cercanos. Aún sin saberlo se han convertido, de la noche a la mañana, en hermanos míos, porque a  fin de cuentas llevan mi propia sangre.

COBRO PUNTUAL
El último hombre sobre la tierra se relamía de gusto al comprobar su irrefutable soledad, pues eran bien conocidas sus manías de solitario, aunque no quedara nadie para dar testimonio.
- Solo. Al fin solo. Sin vecinos fisgones ni amigos inoportunos. Sin mujeres bullangueras e histéricas, ni muchachos revoltosos e indóciles. Sin horarios que castran la esperanza, ni costumbres domesticadoras, ni frenos, ni tabúes, ni luces u oscuridad. Ni metáforas, alquimistas, abogados o jueces. Ahora soy el amo y el verdugo; tengo la cuerda pero también el árbol que dará frutos. Todo el planeta me pertenece por derecho propio.
Mío, absolutamente mío en toda su vastedad.
En eso tocó a la puerta el Recaudador de Impuestos.

MÉTODO INFALIBLE PARA DETERMINAR...
Para evaluar prosa, poesía, literatura en general, colocar el libro en cuestión al borde de la taza del baño. Si permanece inmóvil, es posible aún pensar en su salvación. Pero si por imantación, simpatía o afinidad, cae hacia dentro, donde sobrenadan las excrecencias, entonces es mejor desecharlo, el libro es una mierda.

CONTRACIELO
Por variar la rutina de la gripe, escupes hacia arriba, con fuerza, y al rato aparece desde las nubes una persona con cara de dios padre, blasfemando de lo lindo, con un salivazo en pleno rostro.

EL VOLCÁN
El tragacandelas engullía tizones tras tizones, pequeñas teas encendidas y carbones al rojo vivo. Parecía el dragón de la leyenda, pero en sentido contrario. Con el tiempo, todo el fuego acumulado en su interior explotó, hizo erupción súbita, y la lava salida de sus entrañas corrió sin detenerse varios kilómetros. También las cenizas que echó a volar, cubrieron la ciudad por varias horas como si el sol hubiese sido borrado de un manotazo. Tuvieron que intervenir los bomberos para detener  un incendio tan particular. Personados los paramédicos en el lugar del siniestro, un doctor en prevención de futuras catástrofes, le prescribió una dieta mucho más  gélida: helados, refrescos fríos, comida congelada, en general.

ELECCIÓN
Colocado en el trance de elegir entre una mujer que no te quiere y otra mujer que no te quiere, escoge a la mujer que no te quiere.

FRASE CON ERRATAS
 Amáos los unos a las otras, o si se quiere, las unas a los otros, escribió enfático y para siempre el dedo de Dios. Pero bastó un vertiginoso cambio de género en una de las copias, o el error indeleble de un hebraísta para consumar el fraude. Así quedó para siempre como escrita por el dedo de Dios: Amáos los unos a los otros. Después vendrían Sodoma y Gomorra, los travestis...

HOMICIDIO DOMÉSTICO
Viviré sólo para sentir cómo mueres entre mis manos.
Y el asesino lo apretaba, quería comprimirlo, sacarle hasta el último aliento. Pero nunca lograba estrangularlo completamente. Una y otra vez, el acordeón testarudo recuperaba su antigua forma para desesperación del músico.

FÓRMULA : PAGAR POCO Y VENDER CARO
Las mujeres salieron a la calle golpeando cacerolas vacías. Los hombres con los bolsillos virados del revés.

PAHAVANA TRISTE PARA UN INFANTE
Tus riñones probaron ser más saludables que los míos. Orina. Mea, Cuba.

DINOSAURIOS
El meteorito esperó a que despertaran.

TEMPORALES
Como lectores mortales, se nos otorga la prerrogativa de leer nuestra última línea ( a veces confusa, indescifrable, con erratas; ya es igual). De pasar la página, cerrar el libro y devolverlo a los estantes, se encargan los demás lectores, que ejercen también por un tiempo. Hasta la última página.

COLEGAS
Entre escritores, como entre bomberos, es frecuente que alguien le pise la manguera a otro. Máxime si pensamos la literatura como un fuego inextinguible.

ECONOMÍA Y FINANZAS
Tengo la esperanza de que cuando se publique la revista AntiForbes ( nombre provisional), apareceré en portada, de cuerpo entero, como el hombre con menos dinero del planeta.

MUNDOS
Cada cual es un mundo. Somos miles de millones de esferas dando vueltas en un mundo, que a su vez gira alrededor de otro que a su vez se integra girando a un cúmulo de otros mundos. Vivimos al fondo de una caja china infinita. Somos una diminuta matrioshka que se olvida de su condición de matrioshka.

EL INMORTAL
Dice Borges que Borges no es la literatura. Para no serlo, lo disimula muy bien.
*
Saturnino Rodríguez Riverón. (Placetas,Cuba,1958).
Narrador y poeta. Ha obtenido premios y menciones en diversos concursos nacionales e internacionales. En 1999 obtiene el Premio Calendario Narrativa con el cuaderno Manuscritos en papel de cigarro ( Ed. Abril, 2001). Ha publicado, además, Cuentos de papel (Letras Cubanas, 2007); Muchas veces mucho (Letras Cubanas, 2013 y Tres toques mágicos. Antología de la minificción cubana, Editorial Letras Cubanas, 2017.Trabaja como periodista en la emisora Radio Reloj, de La Habana.


MARÍA JOSÉ VIZ BLANCO: CUENTA ATRÁS


 
Vasili Kandinsky

SENDERO que el agua araña
en la marchita herida
del invierno.

CUENTA ATRÁS
La ambulancia se aproxima. Una zapatilla y un dorsal para la San Silvestre, ensangrentados. A cincuenta metros, el cuerpo inmóvil de Andrés. Piensa en María, su amor, cuando atraviesa corriendo la calle. Mira, como todas las mañanas, la figura de piedra del jardín, por si se ha movido. Baja a desayunar con el chándal puesto. Se da una ducha. Se levanta. Suena el despertador. Recibe un whatssap de María, que rompe con él.

ROSA,
de negra y triste silueta,
esculpida por tu ausencia.

RENCOR
“Quien a hierro mata, a hierro muere”. Esto pensaba Anselmo en el furgón que le llevaba a la cárcel de alta seguridad. Sentía el pecho quemándole, por el fuego del odio visceral que sentía por su víctima. Decidió pedir al guarda una botella de agua, pero la bebió con asco. “¡Cómo echo de menos un buen trago de vodka ruso!” Sabía que, en la cárcel, todo iba a cambiar; todo, salvo su sed de venganza…

CABALLERO decapitado
que recorre pedestales,
que alza su oculta hidalguía
,
envuelto en frondosa quietud.

MALEZA
arañando el muro
de la desolación.

LUNA nueva
que la luz delata
entre sombrías y solitarias ramas.
***

María José Viz Blanco
Soy una escritora tardía, nacida en Galicia (España), a la que entusiasma la literatura breve. Tanto es así que he escrito dos libros del género, en dos años consecutivos: Creaciones mínimas (Ojos Verdes Ediciones, 2016) e Instantes hallados (Ojos Verdes Ediciones, 2017) e incluso me he atrevido a hacer labores de conferenciante en mi tierra. A finales de 2018 verá la luz mi primer poemario: Los abrazos líquidos.



RICARDO BUGARÍN: LOS JUEGOS DEL TIEMPO


 
Joan Miró
SUEÑOS
Tengo sueños capilares. A veces son subacuáticos pero, generalmente, son rizomas texturados ascendentes que se enredan en tu garganta. No te lo comento pues temo que te asustes y decidas abandonar el aljibe. ¿Cómo contarte que a veces sueño con un transatlántico?, ¿cómo confesarte que un buque fantasma anda orillando nuestras costas?, ¿cómo decirte que he visto a un náufrago del otro lado del brocal que nos circunda?. Te parecerá que alucino, que tal vez comida en descomposición ha producido mi febril estado o que una pesadilla de infancia está golpeando mi presente. De todos modos estos sueños ya no me desvelan, no me atemorizan, se destiñen con el cloro y he descubierto,  finalmente, que se vuelven inofensivos.

UN PROBLEMA DE ATENCIÓN
El problema comienza cuando el virus del aburrimiento se extiende por toda la sala. Hay un desatado vaivén que va sacudiendo impulsos y después todo se desmadra. La regla de Ruffini se convierte en arma poderosa en las manos juveniles, los paralelos y meridianos se descuelgan de los mapas y son utilizados a modo de proyectiles que vuelan sobre las cabezas, las fosas oceánicas son trampas mortales dispersas por los pisos y un terrible olor a cateto hace insoportable sostener buenas intenciones. Se dispersa la atención y no hay conjugación verbal que aquiete los ambientes. La contienda se vuelve agitadora y casi inextinguible. El único recurso es el Himno Nacional que, solemne y preciso, se levanta de su letargo conmoviendo corazones y hace que el estadio, en que se ha convertido la clase, encuentre su cauce rítmico. Después hay silencio. Y vienen los aplausos.

LOS JUEGOS DEL TIEMPO
Cuando se es chico, uno se entretiene con cualquier cosa. Seguir el camino de las hormigas, raspar paredes con los dedos para comer trozos de revoque, cazar arañas con moscas o desflorar las ramas de acacia para jugar a producir nieve perfumada sobre las cabezas ajenas. Cuando se es grande, la cosa va cambiando. Uno se esfuerza en ir tolerando los kilos de más y los pelos de menos, anotando las visitas a médicos y conociendo dolores nuevos, dejando de lado algunos excesos, perdiendo el sueño más fácilmente y se comienza a hablar del tiempo, del reuma y otros escasos entretenimientos. Cuando se es viejo, solo se espera. Y la espera es larga y lo que viene parece que nuca llega. Cada generación tiene su tiempo y modo de jugar sobre el tablero. Ya tenemos todo dispuesto: dados, barajas, piezas de ajedrez, lo que deseen. Y para los impacientes, para los que todo lo quieren ya, como a pedir de boca, preparada también está la ruleta rusa.

BARBICIDIO
Mi barba es terriblemente tímida, situación que resulta bastante complicada y, además, agotadora. Apenas cruzamos el umbral de la puerta se apretuja toda alrededor de mi cara y no se suelta ni por un instante. Cruzamos calles, vamos al trabajo, cumplimos el horario estipulado y luego, antes de regresar a casa, suelo pasar por el café a reunirme con los muchachos del laboratorio. Y ella siempre ahí, paso a paso, aferrada a mí. Todo el día más cercana que mi sombra. Una vez en casa, pierde toda la timidez pública y lo primero que hace es tirarse despatarrada sobre el sofá esperando que yo prepare la cena. La veo desde la cocina como se despereza en la sala mientras mira su programa favorito de televisión y me recuerda, con su mejor sonrisa, que no prepare pescado, que no le gusta el pescado. Abro el cajón del bajo mesada, miro los cuchillos y recuerdo que tengo una navaja.

SUSPENSOS EN LA IGNORANCIA
Influenciados por los principios de la cladística se decidió que la suegra sería ubicada en el piso superior. Todos sabíamos que había problemas con el ascensor y con la calefacción. Nadie se dio por avisado y continuamos con los preparativos como estaba programado. Cada ala de la casa tuvo su designación de uso y en los espacios compartidos se dispuso la distribución de cada una de las comidas. No quedó detalle librado al azar y las visitas comenzaron a llegar. A pesar de todo cuidado, las primeras noches hubieron algunas situaciones poco agradables que pretendimos obviar. Nunca supusimos que sobre el final de semana habríamos de vivir la alteración de los sentidos. La casa (o la suegra) en su fuerza chamánica, invirtió todos los espacios. Una voluntad aquelárrica se apoderó de la casa y, de repente, nos vimos sujetados de los cielos rasos para no caer en el vacío. Por suerte todo ha quedado registrado en fotos pero la casa de seguros no aceptó las garantías del clado y aquí estamos, como suspensos en la ignorancia de no saber qué hacer con el ayer.
 ***
RICARDO ALBERTO BUGARÍN
(General Alvear, Mendoza, Argentina, 1962)
Escritor, investigador, promotor cultural.
Publicó “Bagaje” (poesía, 1981). En microficciones ha publicado:“Bonsai en compota”(Macedonia, Buenos Aires, 2014), “Inés se turba sola”, (Macedonia, Buenos Aires, 2015), “Benignas insanias” (Sherezade, Santiago de Chile, 2016) y “Ficcionario” (La tinta del silencio, México, 2017).
Diversas publicaciones periódicas y revistas especializadas han publicado trabajos suyos tanto en Argentina como en Ecuador, España, Italia, USA, Venezuela, Chile, México, Perú, Colombia, Bolivia y Uruguay.
Textos de su libro “Bonsai en compota” han sido traducidos al francés y publicados por la Universidad de Poitiers (Francia).
Integra las ediciones  “Borrando Fronteras-Antología Trinacional de Microficción Argentina, Chile y Perú”; “¡Basta! Cien hombres contra la violencia de género” (edición argentina); “Antología Iberoamericana de Microcuento” (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia); “Vamos al circo. Minificción Hispanoamericana” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP, México) y “Cortocircuito. Fusiones en la Minificción” (BUAP, México).


ALFONSO PEDRAZA: "DE SILENCIOS"


 
Harold Feinstein: Laundry on rooftop

Agraviado

Al llegar la noche, los agobios irrumpieron desde todos los rincones buscando la paz del colchón. Ella apagó las luces. El, no pudo hacerlo con radio y televisor; los controles no respondían. El despertador accionó insistente. Escucharon el timbre de la puerta; no había nadie.
Asombrados, no advirtieron que por la puerta trasera, Silencio, con risa malévola salía vociferando: ¿aprenderán a buscarme aunque sea por un momento a la hora del futbol, telenovelas,  celular…?

Desatinado

Abrumado de tanto halago, el escritor creyó que a su muerte el silencio le sosegaría; recibió incontables minutos de aplausos.

Hastío nocturno

Llegada la noche mil y una, el paciente y renombrado sultán Shariar emir de los creyentes, resolvió:
—Luna plétora es su cara, de diosa inalcanzable su cuerpo, extrañas y maravillosas las historias que noche a noche me relata, más, si entre ellas hiciera apenas un pequeño mutis para poder hacerla mía… ¡Tendrá el mismo fin que las otras!

Revelación

—¿Hasta ahora me lo dices? Sabías que te amaba.
—Sabes que no soy libre, tengo esposa e hijos, y lo que ignoras… un amante.
—...
—...
La gravedad del silencio entre los dos enamorados desconcierta al autor, que opta por dejar al lector la resolución del dilema.

Dislate

—¡Me cansa tanta palabrería, tantas excusas, desearía mejor escuchar el silencio!
—Anda pues, calla y oye.
—Mmm… Percibo los autos en la calle.
—¡Tápate las orejas!
—Noto un zumbido en los oídos.
—No hagas caso de ello.
—¿Qué dices?
—¿Vés?, Estás logrando tu propósito.
—¿Eh?
—¡Ya… calla y sigue tratando!
—¿Y para qué me sirve el silencio si no te entiendo nada? ¡Bah!

La distancia más corta entre dos extraños

Padre llegó de mal humor, ordenó guardar silencio: no le importó que estuviera con madre, feliz, charlando. Obedecí. Fui a mi habitación y empecé a escuchar a Wagner en mi grabador.. El ruido provocado enfureció al viejo. Al instante acudió ante mi cuarto. Abrió y me dijo:
—¿No sabes qué es el silencio?
—Sí, lo que existe entre tú y yo.

Cándida Esperanza

—Señorita, ¿puede decirme qué hora es?
—…
—Voy a los Juegos Florales ¿usted?
—…
—¿Me permitiría acompañarla?
—…
—Soy un atrevido. Perdonará usted; vivo al lado suyo y sé que se llama Esperanza y además… ¡es tan bonita!
—…
La joven, lo miró con el rabillo del ojo, aceleró el paso y se perdió entre el gentío.
El joven, se quedó suspirando, alegre pensando que esa bella chica nunca dijo que no.

La marcha que no se olvida

Hubo muertos; hasta hoy no sabemos cuántos. Entonces, asistimos a esa marcha: las bocas clausuradas con cinta adhesiva dejando que los carteles gritaran nuestras verdades, nuestras esperanzas; para que el silencio sacudiera las conciencias. Ocurrió hace cuarenta y cinco años. O… ¿cuando?

Anatema

En boca callada no salen verdades.

Efímero amor

Bailaron téte a téte y muslo a muslo.
La música; al máximo.
Él le habló de su amor.
Ella callaba.
Él se creyó correspondido.
Ella no dijo nada.
Salieron. Fornicaron en silencio.
No se volvieron a ver.
Jamás descubrió su nombre, ni su mudez.

***

Alfonso Pedraza: Médico Cirujano, por la UNAM. Funda y coordina el Taller de Minificciones de Ficticia en 2001, el cual fue tema del artículo “Del papel a la red: lugares de legitimación de la minificción” Laura Pollastri (2004)   Su obra se incluye en las antologías: “Cien fictimínimos, microrrelatario de Ficticia: Ficticia, 2012”, “Minibichario. El libro de los seres no imaginarios: Ficticia, 2012”, “Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve: BUAP, 2013”, “Futbol en breve. Microrrelatos de jogo bonito: Puerta abierta editores. 2014”, “Ecos del Nido”, “Cuentos pequeños, grandes lecturas: Cofradía de coyotes, 2014 ,”¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo: BUAP, 2015”, “Anuario de Los Escribas”, “Asedios a la microficción mexicana Vol. II Palonidia a los animales. Rítmo imaginación y crítica”,  “69 Antología de microrrelatos eróticos:  Altazor, 2016”, “Eros y afrodita en la minificción. Ficticia, 2016”, “Latinoamérica en breve: UAM, 2016 “Vamos al circo. Minificción hispanoamericana: BUAP, 2017”En las revistas: El Búho, La risa de la hiena, Pleisosaurio, Crítonis, y Los escribas En los diarios: La Jornada Semanal, El extra de la laguna, Metrópolis, Tal Cual de Venezuela, El nacional de Caracas. Y en muchas páginas electrónicas dedicadas al tema. Publica artículos sobre minificción en: Hostos Community College de CUNY (Universidad de Nueva York), Revista Pleisosaurio, de Perú y Cultura de Veracruz Jurado del Premio de Cuento corto Agustín Monsreal 2011 Compilador de “Cien Fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia” (2012, Ficticia Editorial, Biblioteca de cuento contemporáneo, No. 34). Compilador de “Minificcionistas de EL CUENTO, revista de imaginación” (2014, Ficticia Editorial) Crea los blogs: “Arca Ficticia” (www.arcaficticia.com) escaparate de los trabajos de 15 años del taller de minificciones de Ficticia; “Minificciones de “El cuento, revista de imaginación” (www.minisdelcuento.wordpress.com) dedicado a mostrar al mundo, las minificciones que Edmundo Valadés seleccionó para su memorable revista; el libro “Plasticidades” emanado del blog del mismo nombre (www.plasticidades.wordpress.com) contiene sus propios textos  Actualmente produce y conduce el programa semanal “Gente de pocas palabras”, espacio radial dedicado a la difusión de la microficción universal, por XECARH 1480 A.M. Radio Cardonal, La voz del pueblo Hña Hñú (http://ecos.cdi.gob.mx/xecarh.html)



Microrrelatos de Fernando Sánchez Clelo


 
Harold Feinstein -"Man in the mirror", 1964.
Agonía
La nariz y los oídos sangraron oscuridad. Sus sienes ardieron recorridas por descargas cósmicas. Los ojos se hincharon como una nebulosa, hasta que su cerebro estalló por un Big Bang. Así terminó la agonía de Dios. Al día siguiente, se hizo la luz.

Desértico
Al verla arrojarse al agua del oasis, corrió lentamente por la arena.
—Espera, es un espejismo —le gritó inútilmente. Con un gesto de horror, ella se evaporó junto con las palmeras.

Jauría
Para Mónica
De vez en cuando suelto un gruñido profundo, seco, grave, para demostrar mi furia. Soy sólo un lobo más en la jauría. Todos son lobos que ladran, gruñen, babean, caminan ensanchando el pecho. Amenazamos con los colmillos agudos y erizamos el lomo: o mordemos o nos muerden. Por la tarde, jadeando, llego a mi cueva y ella sale a recibirme, hermosa, imponente. Entonces me quito la piel de lobo y vuelvo a ser la oveja de cada noche, para que ella me devore lentamente.

Tardanza
Y arrepentido de su sentencia por la perezosa construcción del arca, sólo mandó el diluvio para castigar a Noé.

Crimen perfecto
A David Pedraza
Furtivamente, después de matarla, Hugo Duarte salió de la casa. Nadie conocía sus motivos, nadir sabe que estuvo allí, nadie sospechará de él… nadie. De pronto palidece al recordar la frase “no hay crimen perfecto”, levanta decidido su revólver y apunta al lector.

Deleite
Desnudo, al filo del mar azul, el costeño se excita con el golpeteo del oleaje en sus piernas huesudas, como si fuesen caricias. Gime con el cosquilleo que la espuma le aviva en el pecho. Su lengua se torna salada, como si estuviera saboreando unos senos marinos. Y después de hundirse bajo una ola que lo revuelca incesablemente, derrama su semen en el vaivén acuático. Recostado en la playa, sonríe complacido. Y la mar, sintiéndose ultrajada, retumba furiosa contra el rompeolas.    

Hebra
Penélope teje, teje y teje hasta que se le acaba el ovillo. Casualmente encuentra una hebra de hilo y comienza otra vez.
Perdido en un laberinto distante, Teseo se pregunta dónde dejó el hilo de Ariadna.

***
Fernando Sánchez Clelo (México, 1974), editor y escritor. Ha publicado los libros: No es nada vivir (2005), Jauría (2007), Cuentomancia (2008), No se acaban las calles (2011), Ficciones a contrapunto (2012) y Un reflejo en la penumbra (2016).
Es coantólogo, junto con José Manuel Ortiz, de Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve (2013), y con Agustín Monsreal, de Vamos al circo. Minificción hispanoamericana (2016). También es antólogo de los libros Ráfaga imaginaria. Minificción en Puebla (2014), El origen perdurable. Reunión de historias maternales (2017) y Cortocircuito. Fusiones en la minificción (2017).
Muestras de su obra se encuentran en diversas antologías nacionales e internacionales, como Ballenas en hormigueros (2014), ¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo (2015), Dispara usted o disparo yo (2017), Historias de camiseta. Antología de microrrelatos de fútbol (2018), entre otras.
Fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla, en la disciplina de Cuento, y ha sido jurado en premios literarios a nivel estatal y nacional. Es colaborador del blog Antología virtual de minificción mexicana, e imparte talleres de creación literaria.
Actualmente, en la Dirección General de Publicaciones de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), coordina la colección Ficción Express, dedicada exclusivamente a la minificción. Es profesor de educación superior y realiza estudios en el Doctorado de Literatura Hispanoamericana.