X Congreso Internacional de Minificción


 
Rafael Ruiz Balerdi

Vivir lo breve: nanofilología y microformatos en obras de arte.

El X Congreso Internacional de Minificción se celebró entre el 21 y el 23 de junio de 2018, en la Universidad de San Gallen. La décima edición no solo se limitó al estudio del género literario, sino que pretendía abrirse a los microformatos en otras artes (cine, música, baile, performance) y en los medios de comunicación social. De ahí que el análisis nanofilológico no pueda evitar incluir aquellas manifestaciones que a diario buscan adiestrarnos en la lectura de textos ultracortos y que pueden abarcar extremas y trascendentales dimensiones, desde el pajarillo de Twitter hasta el dinosaurio. El enfoque temático se centraró en distintas formas de la vida, convivencia y sobrevivencia.
A lo largo de los últimos tres decenios, las diferentes formas (y normas) de la microtextualidad han ido ocupando un espacio cada vez más significativo en la vida literaria y cultural y, simultáneamente, en la vida política, social y cotidiana. La brevedad textual caracteriza desde las expresiones estéticas más sofisticadas hasta las actividades mediáticas de una inteligente producción del pensamiento estúpido. Las diversificadas perspectivas de la nanofilología concretan nuevos ‘modelos para armar’ de futuras formas de nuestro existir. Las literaturas del mundo, bajo el signo de lo breve, configuran el futuro (o los futuros) no solamente de lo vivido sino de lo vivible: lo breve se convierte en lo paradigmático y, paralelamente, la brevedad (Kürze), en la sabiduría y el sabor (Würze) de la vida.
Al lado de las conferencias plenarias, se organizaron ponencias, mesas redondas de críticos y creadores y lecturas de textos literarios y fílmicos así como actuaciones de varios músicos.

Resumen

Por diez veces se ha sucedido este congreso, donde siempre se afirma con nuevos bríos la pujanza de las formas breves, ya cultivadas mucho más allá de lo literario.
La introducción de la anfitriona Yvette Sánchez puso de relieve el impacto de los microformatos artísticos y sociales en nuestro pensamiento, haciendo referencia, entre otros temas, a los hábitos de lectura de los nativos digitales. Dicha generación, según los estudios neurológicos de Microsoft, padece una disminución del tiempo de atención a 8 segundos. La prolija disección del género del microrrelato en sucesivas modalidades, a cargo de Lauro Zavala, nos ayudó a tomar perspectiva de su creciente enriquecimiento como poética y de los impulsos creadores que alimenta: todo intento de clasificación y taxonomía de la microficción proporciona simultáneamente un marco para el debate, puesto que cada nueva muestra creativa desborda las precedentes.
¿Dónde acabará situándonos la “tuiteratura” o la brevedad cinematográfica? ¿Hasta qué frontera nos llevará el humor como recurso en el microrrelato, como nos recordó la ponencia de Ana Sofia Marques, por ejemplo? Despertó nuestra atención haciéndonos contar ovejas (Historia de Insomnio, de la brasileña Marina Colasanti) y destacando, de esta forma, la potencia del humor en femenino, el diálogo interdiscursivo, la polifonía y la desautomatización del imaginario colectivo.
Pero lo breve también tiene expresiones interesantísimas en las nuevas tecnologías donde buceamos, sin pararnos a tomar aire, de la mano de Paulo Gatica (Universidad de Salamanca), Ana Calvo Revilla (Universidad San Pablo CEU, Madrid) y Javier Ferrer (Universidad de Constanza). Paulo Gatica volvió a centrarnos en la apasionante cuestión de “qué es” lo breve, ayudándose de un análisis de las raíces históricas de la minificción y de los microrrelatos publicados en Twitter. Con Ana Calvo revisamos los hilos que unen el fragmentarismo y la tecnología, en una cosmovisión discontinua de la realidad, y las nuevas vías de sensibilidad y automatización que han dado paso a lo que podemos describir como un renacimiento de las formas breves merced a esta nueva praxis cultural.
Precisamente en dicha praxis es donde encontramos el uso de los “memes”, la unidad de transmisión cultural que Javier Ferrer utilizó para describirnos sus efectos como contenidos textuales, audiovisuales, vehículos de ideas y formas de expresión en las comunidades online. Los nuevos formatos del discurso político y social los ilustró con diversos y recientes ejemplos provenientes las redes sociales de España.
¿Y qué supone la forma breve en la poesía? ¿Qué tipo de molde brinda? Itzíar López-Guil (Universidad de Zúrich) y Javier Helgueta (Universidad de Alcalá de Henares)nos recuerdan la eficacia expresiva de la brevedad en sendos poetas. Itzíar López-Guil escogió la poesía de Pablo García Casado para hablarnos de esas “historias muy breves escritas en poemas en prosa [que] tienen […] un elemento que unifica todos los poemas, les da una misma textura y es el telón de fondo de todos los relatos”. Javier Helgueta nos dio a conocer la poesía reciente de Eduardo Scala: la palabra en el tiempo, como mecanismo que se sale del formato libro, formando una escalera de palabras, ejemplo de fusión de imagen y vocablo, sincrónicamente, con ejemplos visuales de poemas transitables escritos en los peldaños de la escalera que da acceso al Claustro Alto del Silencio en el Monasterio de Santo Tomás en Ávila. Aparece también en la III Edición Mon Art o en el proyecto UNI/VERSO (Universidad de Alcalá), una experiencia única en el panorama artístico español de nuestro tiempo y una ocasión para impregnarse de la espiritualidad presente en la obra de este autor.
Pero no solo exploramos los espacios de las redes y las sinestesias poéticas, sino que también nos adentramos en lo que dimos en llamar “Mini(no)ficción”, donde primero Fernando Sánchez Clelo (Benemérita Universidad de Puebla) abundó en los elementos mixtos que poseen los microrrelatos como textos imaginativos y expresivos, con interesantes derivaciones hacia su labor docente; mientras que Ana Merino (Universidad de Iowa)nos reveló cómo llegó a la minificción gracias a la influencia de su padre, José María Merino. En su ponencia, Ana eligió el cómic, en concreto las viñetas de Max en El País, para mostrar su potencia como microformato que permite precisamente dialogar y tender puentes con diversos referentes literarios.
La visualidad de las viñetas de Max sirvió de perfecto enlace con la pecera de Ultracortos audiovisuales: en palabras de Ary Malaver (Universidad de North Georgia), el micrometraje demuestra la primacía de las imágenes sobre la historia o la efectividad en la presentación de una situación antes de la consabida narración de hechos: la audiencia es cómplice a la hora de rellenar los vacíos que no se narran explícitamente. “Lo que cuenta es lo que se dice y no el tamaño de lo que se dice.” Con esta reflexión, más sus agudas explicaciones sobre lo que cabe en tres minutos de imagen y sonido, y el espléndido colofón de uno de sus videoclips, el escritor y periodista gallego Camilo Franco nos reveló lo que para él es la esencia de la microficción: una ciencia en la que se narran las cosas de la mejor manera posible. Camilo Franco fue uno de los representantes de la microficción en lenguas ibéricas presentes en el congreso, gracias al impulso y el estudio de Irene Andres Suárez (Universidad de Neuchâtel).
Dicho impulso nos dejó listos para una breve incursión –un poco más allá del mundo hispánico– en la microficción francesa: primero, revisitando las manifestaciones y representaciones literarias de lo breve en la narrativa del siglo XXI en esta lengua (microfiction/micronouvelle/microroman), incorporadas en el análisis crítico-simbólico de Laura Eugenia Tudoras (UNED, Madrid). Stella Maris Poggian y Ricardo Haye de la Universidad Nacional del Comahue nos hicieron recorrer al alimón la influencia del movimiento del 68, esa imaginación luminosa, que caracterizó el mayo francés con rastro en diversos microformatos como, por ejemplo, el grafiti.
En la intersección entre microformatos y lenguas ibéricas, se sitúa la investigación sobre el multilingüismo en España de Irene Andrés Suárez (Universidad de Neuchâtel): entre sus conclusiones, destaca la dificultad que, en la península, experimenta la difusión de la microficción en lenguas diferentes del castellano. Y entrando en la variedad musical de lo breve, Jordi Masó Rahola, pianista, escritor y profesor catalán, además de autor del blog de microrrelatos “La bona confitura”, nos proporcionó momentos espléndidos con su interpretación al piano de microcomposiciones musicales muy expresivas. Señaló, además, su importancia en creadores que normalmente consideraríamos ajenos a la brevedad, como Beethoven.
Fernando Valls (Universidad Autónoma de Barcelona)nos devolvió al mundo hispánico a ambos lados del Atlántico con su lectura crítica de fragmentos de “Los Desarraigados”, cuento de Cristina Peri Rossi, o el “Discurso” de Julia Otxoa. Francisca Noguerol (Universidad de Salamanca) nos ofreció su reflexión sobre el punto impuesto de la écriture courte como broche de oro y resumen del congreso.
Ottmar Ette (Universidad de Potsdam) e igualmente anfitrión del evento, cerró el congreso con su discurso sobre la producción de la estupidez (iIPST o Intelligent Production of Stupid Thinking), donde hizo hincapié en la relación entre la política y la nanofilología. Si la literatura tuvo siempre entidad suficiente como para contravenir e interrogar al discurso político, en un siglo XXI, donde nos enfrentamos a la producción de la estupidez en un contexto sin democracia, deberíamos reconocer e impulsar esta misma capacidad en el ámbito de la nanofilología.
Durante todo el congreso, varios fueron los formatos artísticos que salpicaron la escena reflexiva que acabamos de resumir, transformándola en goce estético, visual o auditivo.
Voces consolidadas y voces nuevas se sucedieron en concentrados de lecturas de muy diversa procedencia y motivación (Teresa Constanza Rodríguez Roca microcuentista boliviana, Adriana Azucena Rodríguez de México D.F., Raúl Brasca de Buenos Aires, María Gutiérrez de Canarias, Esther Andradi de Berlín y de Argentina; Rafael Ángel Herra de Costa Rica, Diego Muñoz Valenzuela de Santiago de Chile). En los textos de Lorena Escudero Sánchez, encontró hueco la fuerza inspiradora de la física de partículas. Dentro de la lectura de microteatro y microrrelatos vascos que ofreció el escritor Karlos Linazasoro pudimos comprobar el sonido tan especial de un poema en su lengua original. Asistimos también a la hermosa y evocadora descripción del proceso creativo de Julia Otxoa, poeta y artista plástica vasca de gran reconocimiento internacional, acompañada de su marido, el escultor Ricardo Ugarte. Gemma Pellicer (Barcelona), editora y autora de textos de ficción breve, nos marcó las coordenadas de sus microrrelatos como respuesta a un conflicto y cuyo fin es dar visibilidad a una situación determinada.
Ajo, micropoetisa y Judit Farrés, polifacética DJ, saxofonista y música, nos propusieron su performance original de microformatos: una sucesión caprichosa de momentos poéticos, en diferentes versiones líricas, éticas y humorísticas, al albur del hojeo de los libritos de Ajo. Todo ello, dentro del marco de creatividad musical de Judit, perfecto complemento para puntear y guiar la aparentemente improvisada actuación de ambas.
Los músicos Victor de Souza Soares y Clara Brunet i Vila cantaron, en apariciones repentinas y espontáneas, diversos microformatos vocales, algunos expresamente compuestos para la temática del congreso y cuya partitura ya era en sí un goce visual.
Nos atreveríamos a afirmar como conclusión, que tanto las reflexiones teóricas como las producciones estéticas han llenado de tal intensidad estos tres días, que no nos han dejado lejos del lema de la X edición: vivir lo breve… en todas las formas y formatos posibles.

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