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Sidney Hall |
A Lilian Haydée Cheruse
Uno está hecho a lo suyo, decía García Pavón, y no hay manera más dulce de irse yendo que sobre el carro de la rutina. Sin embargo, en mi opinión, las profundidades de la familiaridad suelen ser confortables pero sofocantes, y podemos aliviar la espera con algunas ampolletas de sorpresas, con pequeños viales conteniendo la mixtura de lo extravagante, con los someros esplendores de lo feérico, de lo ignoto, con la vegetación suave de lo erudito. En nuestras desdichadas o mezquinas vidas, en nuestros destinos banales o crueles, nos puede aguardar por doquier -si no la salvación- al menos el consuelo en forma de belleza, de arte imaginativo, de compasión, pero también con los ropajes del despropósito, de la noticia curiosa, en el contacto con lo que no acertamos a ver o con lo que no existe. Además, todos tenemos acceso cada noche al Otro Mundo mediante los sueños, visitados regularmente por sus obsequiosas visiones o por sus desatinos, omnipotentes a la vez que indefensos como un sultán en un serrallo, como sir Thomas Browne elaborando el inventario fantástico de su Biblioteca Abscondita, como Ford recopilando creencias y hechos insólitos a lo largo del mundo, como Lafcadio Hearn pronunciando su exaltado credo: "Hago voto de entregarme a lo Extraordinario, lo Excéntrico, lo Extraño, lo Exótico, lo Monstruoso".
Agruparé aquí una pequeña muestra de estos caprichos, de estos apólogos de enseñanza incierta en coordenadas informales, al modo de esas estrellas menores que se conectan mentalmente a líneas, a patrones, a figuras astronómicas de vida efímera.
ALIOTH
La cantiga 103 de Alfonso el Sabio cuenta la historia de un monje que ruega a Nuestra Señora para que le permita probar, en vida, las delicias del paraíso. Una tarde, paseando por el jardín del monasterio, ve una fuente de agua cristalina y oye el canto de un pajarillo que le deleita. Al retornar al monasterio, creyendo que era la hora de la cena, se encuentra todo cambiado; le dicen que han transcurrido trescientos años desde su paseo.
DUBHE
El 18 de enero de 1949, un americano, James T. Mangan, registró una escritura con el notario de Cook County en Irlanda y, acogiéndose a la autoridad del procurador estatal, reivindicó la posesión del espacio en su totalidad. Después de dar a tan vasto territorio el nombre de Celestia, Mangan notificó su reivindicación a todos los países de la Tierra, les previno para que no intentaran hacer ningún viaje a la Luna y pidió a las Naciones Unidas su inclusión como miembro.
ALKAID
En la costa norte de Europa se cuenta la historia del joven que ve una manada de focas nadando hacia una playa desierta bajo la luna llena. Las focas se despojan de su piel para mostrarse como hermosas jóvenes que danzan desnudas en la arena. El joven roba una de las pieles, lo que impide que su propietaria vuelva a tomar forma de foca. Se casa con ella y tienen un hijo. Pero ella busca sin cesar la piel que ha escondido su marido. Un día caluroso, su hijo humano le dice: "Oh, madre, esta cosa hermosa que he encontrado en el viejo arcón de la cebada es más suave a mi tacto que la niebla". Rápidamente, la mujer foca se pone la piel con destreza, se dirige a la playa y, decidida, con un chapuzón, se aleja cantando melodiosamente su alegría marina por las frías aguas del océano.
MEGREZ
En un antiguo icono cananeo, aparece un rey eyaculando sobre la tierra bajo una palmera sagrada (Tamar). En las pinturas de las cuevas de Domboshawa (Rodesia del Sur) también un rey astado vierte su semilla para estimular la fertilidad del mundo, mientras una sacerdotisa que yace próxima a él imita su estertor.
MERAK
Borges habla a Bioy de un capítulo que Cervantes cuidadosamente evitó: Quijote se pasa la vida peleando, pero no mata a un hombre. ¿Qué pasaría si matara a alguien? ¿Enloquecería del todo o se curaría de la locura? ¿O entendería que su locura fue simulada? Sancho se entusiasmaría; le diría que ha matado a un caballero de nombre impresionante; Quijote, con tristeza, le replicaría que no, que mató a su vecino fulano de tal, hijo de tal y casado con tal; y que haberlo matado es horrible. No habría que escribir ese capítulo con afectación arcaica -diz que, etc.-; a Cervantes no le interesaban esas cosas; habría que escribirlo lisamente.
MIZAR
El paisaje de Lárnaca le evoca a uno la "geometrización" del Dios de Platón: colinas bajas, conos casi perfectos, de cima aplanada, que sugieren los objetos euclidianos que se encuentran en los estadios del arte. ¿Erosión eólica? Pero el grupo de montículos geométricos parece hecho a mano. Y los valles alfombrados de ovejas de gruesa cola, de verdes sembradíos y, aquí y allá, una procesión de camellos y una palmera. Una extraña mezcla de sabores: la Biblia, Anatolia y Grecia.
PHAD
Roberto Calasso recuerda una estrambótica conversación entre Baudelaire y el pintor Méryon, al que Baudelaire deseaba proponerle una publicación que los asociase en palabras e imágenes, pues veía en Méryon cierta afinidad, la de vivir en un territorio inaccesible, lejos de la sensatez. Méryon pregunta a Baudelaire si conoce a Poe. Baudelaire le dice que lo conoce "mejor que nadie". Méryon prosigue, impertérrito. Pregunta a Baudelaire si cree que "ese Edgar Poe existe de verdad". Baudelaire pregunta, estupefacto, a quién si no "atribuía todos sus cuentos". Méryon: "A una sociedad de literatos muy hábiles, muy poderosos y al corriente de todo". Después sigue argumentando, según sus criterios inescrutables.
ALCOR
Los recogedores de fresa de Terranova eran a menudo extraviados por la Buena Gente, para ser descubiertos más tarde desaliñados, magullados y con amnesia. Sólo al cabo de cierto tiempo empezaban a recordar lo que sucedió: la música sobrenatural que los atrajo, la danza a la que fueron arrastrados. Otros vuelven después de años de ausencia, apenas reconocibles o terriblemente envejecidos.
TALITHA BOREALIS
Anuncio del doctor Van Butchell publicado en el St. James's Chronicle: "Van Butchell, que no desea estar sometido a circunstancias desagradables y sí convencer a algunas buenas personas de que han sido mal informadas, hace saber a los curiosos que ningún desconocido puede ver a su esposa embalsamada a menos que se la presente él mismo (a través de un amigo personal) todos los días entre las nueve y la una del mediodía, excepto los domingos".
TALITHA AUSTRALIS
El demonio Titivillus -patrón de los escribas- inducía a los cajistas a cometer errores durante la composición de los textos que iban a ser impresos. Un demonio que recordaba y que vigilaba a los que incurrían en mala pronunciación, omitían sílabas y palabras enteras o arrastraban yerros en la copia de un manuscrito a otro. Los libros con erratas eran introducidos en el cesto que llevaba a la espalda y todas las noches anotaba los nombres de los cajistas e impresores de la edición para reclamarles en el Juicio Final los descuidos cometidos.
AL KAPHRAH
Los Ermitaños Decorativos se presentaban tras leer un anuncio en el periódico ofreciendo un salario vitalicio de 50 libras al año a cualquier hombre que viviera siete años bajo tierra, sin ver a ningún ser humano y sin cortarse el pelo la barba y las uñas de pies y manos, con aposento subterráneo muy cómodo, baño de agua fría, órgano de cámara, tantos libros como deseara y víveres procedentes de la misma mesa del caballero benefactor.
MUSCIDA
El cuento Blagdaross de lord Dunsany es una historia alegre sobre la melancolía de los objetos que fueron útiles. En un final de esperanza y resurrección, unos niños devuelven la ilusión a un viejo caballito de madera, que exclama: "¡Aún soy Blagdaross!". Ser Blagdaross equivale a ser Bucéfalo y Rocinante, a ser cabalgado por Alejandro, por San Jorge y por Orlando. Porque mientras haya niños, mientras haya hombres, habrá sueños, y aunque en nada queden, nada puede quitarles el placer de haber soñado.
ALULA
Álvaro Cunqueiro consigna que solamente las "aguas de la luna" de Taliesin y el zumo de los melocotones de oro de los chinos permiten a los drogados soñar en color.
TANIA BOREALIS
La madrugada del 15 de abril de 1912, el Titanic se hundió por culpa del sobrepeso de los viajeros del tiempo que se habían trasladado allí para asistir al naufragio.
TANIA AUSTRALIS
Uno de los estilizados monstruos que Juan Rodolfo Wilcock describió en su muestrario de seres asombrosos: Anastomos está todo hecho de espejos, más pequeños en el rostro, más anchos en la espalda y en el pecho. También los ojos son espejos, gruesos espejitos móviles y azules en los cuales nos vemos reflejados sobre un fondo turquesa como en un cielo feliz, como en aguas irresistibles. A la luz del sol, en la playa, es una aparición tan deslumbrante que la gente se queda con la boca abierta y no se atreve a acercarse, dominada por una mezcla de terror y de fascinación como frente a algo sagrado e intocable; sólo los niños corren tras él. Cuando después entra en el mar, en medio de las olas espumosas, es tal el reverbero recíproco de destellos irisados de los espejos a las gotas y de las gotas a los espejos que es como ver a una divinidad primordial de forma humana surgir del agua y del fuego al mismo tiempo. Y quizá sea una divinidad, porque no está concedido a los hombres ser tan bellos. En sus espejos vemos reflejadas aquellas cosas que verdaderamente, sin hipocresía, amamos; no las cosas humanas, tan abrumadas por la caducidad y por el cambio, sino los árboles y las nubes, los pájaros y las flores, las cascadas y las islas, los astros y las llamas, todo lo que en nuestra mortalidad sentimos como eterno, y que no amaríamos si no lo sintiésemos, oscuramente, intocable. Con su piel de espejos, Anastomos es para nosotros la geometría, y por ende la música.
LALANDE
La erección permanente puede conseguirse -según Hemingway- golpeándose en un accidente la duodécima vértebra.
CHALAWAN
Cuando el conde Sternberg, un noble austríaco viejo e ingenuo, estaba en su lecho de muerte, el capellán le instó a confesarse. El conde, tras devanarse los sesos durante un rato, dijo que no recordaba nada digno de confesión. "Vamos, algunos pecados habréis cometido en vuestra vida". Tras una larga pausa, perplejo, el conde dijo: "He abatido unas cuantas liebres", y expiró.
SIDUS LUDOVICIANA
En las mismas páginas en las que Lichtenberg anota que en la ciudad de Brunschwig alguien pagó una fuerte suma, en una subasta pública, por una peluca confeccionada con los cabellos íntimos de una joven, se pregunta también qué es el hombre dormido: un verdadero vegetal; parece necesario que la obra maestra de la creación, se convierta todas las noches en una planta para funcionar como obra maestra de la creación durante el día. La historia sólo incluye testimonios de hombres despiertos. ¿Acaso son menos importantes los relatos de los dormidos? Toda nuestra historia se limita a la historia del hombre en estado de vigilia. A nadie se le ha ocurrido todavía la posible historia del hombre dormido.
POLARIS
Claramente, siempre he sido de los que prefieren un sabroso toque de delicioso asombro a la insipidez de una explicación racional, de los que gustan bordar portentos o desvaríos sobre la trama mediocre de la vida ordinaria, de los que se deleitarían ante aquella mandíbula de lucio que al parecer contiene una descripción completa de la Batracomiomaquia, la batalla homérica entre ranas y ratones. No es preciso recurrir a los estados de conciencia, ni a una labor interdisciplinaria de la psicología, la antropología o la neurofisiología: nadie recela de que contar historias sea sanador para el alma; de la imaginación como cartografía, como modo primigenio que tiene el hombre de entender el mundo, de sentir la evanescencia de lo real a pesar de sus sólidos contornos; de que la inclinación por las imposibilidades, de que el deleite por lo estrafalario, por lo peregrino, por lo ocioso, por la ensoñación en suma -con su caos liberador, su vuelo liviano y titilante a través del espacio y el tiempo- son una pulsión atávica, un placer innato e irrenunciable para nosotros, descendientes de los misteriosos Néfilim del Génesis, de los gigantes anteriores al Diluvio llegados de otro mundo y que "se unieron a las hijas de los hombres".
El capítulo “Asterismos de la constelación de la Osa Mayor”, pertenece al libro Madera de deriva, de Ángel Olgoso (Libros del Innombrable, España, 2025).
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Ángel Olgoso (Granada, 1961) es uno de los autores de referencia del relato breve y fantástico en español. Ha obtenido más de treinta de premios, entre los que destaca el Caja España de Libros de Cuentos y el Clarín de relatos convocado por la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Relatos suyos se han incluido en más de una docena de antologías del género. Ha sido traducido al inglés y al alemán.
Fuente: Páginas de espuma.